
La mayoría de nosotros experimentamos los mismos miedos independientemente de nuestro origen, profesión o condición social. La incertidumbre, el rechazo y el juicio son las cosas con las que todos luchamos en la vida, sin excepción. En ese sentido, somos muy similares entre nosotros. Sin embargo, lo que distingue a las personas mentalmente fuertes es cómo toman decisiones para superar esos miedos y su nivel de vulnerabilidad.
Cultivar el cuerpo a través del movimiento es casi tan importante como el trabajo de la mente. Se diría que una ayuda a la otra. Existe una simbiosis inevitable entre ambas. Pero hoy nos vamos a centrar en la parte mental, ya que es el botón que hay que activar antes de dar el paso al trabajo del cuerpo.
Hemos elaborado una lista de características de las personas mentalmente fuertes para resumir este interesante tema:
Las personas de mente fuerte entienden que perseguir la gratificación inmediata es un camino hacia la ansiedad y la decepción. Querer las cosas ahora mismo alimenta el complejo de inferioridad, ya que siempre hay alguien que lo consiguió más rápido, más grande y mejor.
La gratificación a largo plazo, por otro lado, no facilita las comparaciones. Cultiva la paciencia en las personas de mente fuerte, sin importar si son maratonianos que distribuyen uniformemente su energía, o velocistas, que esperan con calma el momento de comenzar a correr a toda velocidad. Para que ese momento llegue deben de estar preparados.
Las personas de mente fuerte piensan en términos de oportunidades, no de problemas. Cuando se embarcan en algo nuevo entienden que las limitaciones son inminentes, pero no las convierten en el centro de su interés. Las oportunidades que existen tanto con limitaciones como por las limitaciones, es lo que las impulsa.
Las personas de mente fuerte eligen ser flexibles antes que rígidas cuando tratan con los demás. Saben que ser rígidos les cierra muchas oportunidades. Además, al estar abiertos a las oportunidades no piensan en términos de juegos de suma cero en los que uno tiene que perder para que el otro gane. Se comprometen a buscar formas para que todos mejoren a largo plazo.
Las personas de mente fuerte son flexibles en el trato con las personas, pero también son firmes en sus valores. Saben la diferencia entre los dos. Las personas de mente fuerte están dispuestas a perder una relación que no defiende sus valores. Saben que comprometer valores es una forma de autoengaño. No importa cuán atractiva pueda parecer una oportunidad desde el principio, sin valores sólidos en los cimientos inevitablemente se derrumbará.
Las personas de mente fuerte usan la emoción como una actitud general hacia todo lo que hacen. Se convierte en una fuente de energía para convertir una rutina diaria en un experimento.
Las personas de mente fuerte no persiguen una meta solo por aparentar. No les preocupan las opiniones de los demás sobre ellos.
Las personas de mente fuerte están de acuerdo con no ser expertos en todo. Escuchan para entender, no para responder. En su mente, tratar de saberlo todo es pelear una batalla que no pueden ganar. Entonces, en lugar de sentirse inferiores, hacen buenas preguntas y recopilan la información. Una pregunta para ellos no es un signo de debilidad sino una herramienta con la que alimentan su curiosidad.
La buena noticia es que tener una mente fuerte no se trata de fingir o hacer sacrificios que nadie va a apreciar. Tampoco es una cualidad con la que tienes que nacer.
Tener una mente fuerte se trata de la actitud que puedes elegir tener hacia cualquier cosa en la vida, pequeña o grande. Y elegir esa actitud solo se puede lograr siendo capaz de escucharte a ti mismo y teniendo el coraje de interactuar con el mundo desde la posición de quien realmente eres.
Así que pregúntate quién eres y podrás darles respuesta a las debilidades de tu mente para poder trabajar tu cuerpo.

