
Hace pocos días en la plataforma Netflix se estrenó una nueva serie documental sobre los peligros de internet llamada 'Espejismos digitales: Muertes, mentiras e internet', dirigida por Brian Knappenberger, autor de otros documentales sobre redes, tales como Anonymous o La historia de Aaron Swartz, el chico de Internet. Esto me llevó a querer indagar un poco acerca de cómo estamos enfrentando la era digital con conspiraciones, fraudes, violencia y asesinatos, iniciamos de forma virtual y pronto se vuelve real y si la red es mundial, las consecuencias también lo son.
La transformación digital es un término que se ha puesto de moda a raíz de la pandemia y debido a la necesidad que hemos tenido de utilizar herramientas digitales para poder llevar cada situación que se nos presentaba tanto laboral, como familiar, sin embargo, esta serie nos narra historias de muchas personas que se han visto atrapadas en una red muy retorcida y sobre todo opaca de desinformación y muchos engaños digitales.
Es sobrecogedor y extremadamente actual ver las consecuencias de la manipulación de los equipos SWAT interrumpiendo los hogares de personas inocentes, desencadenando una tragedia; el perseguir hackers cibernéticos escurridizos sospechosos de crímenes contra hacienda y fraudes fiscales; encontrarnos con los supremacistas blancos, narrado por una mujer que acabó siendo la portavoz de un discurso de odio que culmina en violencia racista y muerte durante la celebración de un evento; el asesinato de un empleado en el contexto de las intromisiones rusas en las elecciones de Estados Unidos que provoca una infinidad de teorías conspiracionales que son infundidas por medios de comunicación, mientras la familia y la verdad penden de un hilo y por último la sextorsión por parte de un adolescente que involucra a varias mujeres que cuentan sus experiencias de cómo fueron extorsionadas en línea con el objetivo de la obtención de imágenes y videos sexuales.
Las tramas y personajes peculiares abundan en la red, que nos hace perder la coherencia en la realidad e involucra nuestros hogares en una maraña de red caótica de desinformación.
En conclusión, la información falsa y los trols no son de nadie y son de todos. Las redes están llenas de basura y manipulación (no todo). Sus responsables son todos los que tengan algún poder (ciudadanos, funcionarios, oposición, medios y empresas). Mientras tanto, Facebook y Google siguen ganando. Y la indignación general (de todos) culpan a las fake news y a las “peleas en las redes” como las responsables de otro debate que se oculta o se niega: el origen económico de los problemas y la corrupción del poder. Entonces, el espejismo digital funciona como una distracción, mientras la concentración de medios (online y offline) avanza.
Cambiar de tema es posible, aun en internet. Empecemos en casa con una educación en valores.
“Vivimos en la era en que todo se ha vuelto inteligente”.

