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Opinión | ¡Qué cosas tiene el marketing!
Miércoles, 13 de Julio de 2022
José María Donate

Lo difícil es llegar, pero...

 

En petit comité lo he comentado muchas veces, pero aquí lo hago públicamente y, además, negro sobre blanco.


Si usted, querido lector o lectora es ciudadano de la Región de Murcia, bien sea porque reside todo el año o porque suele pasar temporadas en su segunda residencia (afortunadamente aún sin okupar), sabrá de lo que le voy a hablar. Tal vez, también podrá empatizar conmigo aquel viajero que alguna vez nos visitó y hasta pudo aterrizar, en un aeropuerto con nombre y apellido del célebre inventor del autogiro (enhorabuena por la gesta).


Intuyo que ya saben a lo que me refiero. ¡Qué difícil es llegar a nuestra querida Región de Murcia! Sin duda non typical, si de infraestructuras hablamos.


Relájese, porque este artículo no es incendiario ni de corte político. No busca culpables ni pide responsabilidades. Desde esta ventana y cada quince días, hablamos de marketing e intento aportar una visión refrescante bajo este enfoque -otra cosa bien distinta es que lo consiga-.


Nuestra Región es un gran producto y como ocurre con otras muchas facetas de esta vida, suele ser más valorada fuera que dentro.


Somos pequeños (me refiero al tamaño de nuestro territorio), estamos esquinados en el mapa y gran parte de nuestro feudo es un litoral bañado por el Mar Mediterráneo. Somos tan mediterráneos como catalanes o valencianos, pero poco se potencia. Preferimos llamarnos Costa Cálida como recuerdo del termómetro que no da tregua en verano y que te hace sudar como si no hubiera un mañana. 

 

[Img #91927]


Podría decirse que nuestra Región es plural y es la suma de muchas identidades. Esto les suena, ¿verdad? Es la Región de los yeclanos, de los jumillanos, de los lorquinos, de los muleños, de los ciezanos, de los caravaqueños, de los cartageneros, de los murcianos de la ciudad de Murcia….pero constato, y esto puede ser una opinión personal del autor, que falta un sentimiento de Región. Quizás pueda deberse al nombre del envase o a eternas disputas a ambos lados del Puerto de la Cadena.  Si es un problema de naming, abordémoslo y veamos si es prioritario. Sin duda habría que investigar si un getafense se siente tan madrileño como el chulapo nacido y crecido en el Barrio de Salamanca o Chamberí, por citar dos distritos bien castizos.


La cuestión es que no nos queremos mucho y nos hacemos un enorme daño. Deberíamos ser embajadores y actuamos demasiadas veces como verdugos. El Mar Menor está mal, por supuesto que sí, pero ya lo hemos crucificado, matado y sepultado, mientras asistimos a la partida de tenis entre competencias. ¿De verdad no hay nada que podamos hacer como sociedad y como ciudadanos? ¿Todo es malo y debemos poner un vallado para que nadie se acerque a nuestras costas y seamos solo un destino de Festivales y Cultura? ¿No les parece que se lo estamos poniendo muy difícil a aquellos turistas e inversores que quieren establecerse en esta magnífica tierra? ¿Hay un proyecto de futuro para nuestra Comunidad? ¿Qué queremos ser como Región?


Es curioso, pero a pesar de todos los obstáculos, muchos de los que nos visitan se quedan maravillados con el descubrimiento realizado. Somos los grandes desconocidos. Tenemos costa. ¡Sí!, todavía nos quedan playas que no envidian a ningún destino turístico nacional o caribeño, es cierto que antes teníamos dos mares y ahora poco más de la mitad. Arreglémoslo pues, pero no lo demos todo por perdido.


Tenemos un legado cultural magnífico, envidia de muchos destinos turísticos del mundo, que se puede disfrutar con una temperatura media de 18ºC y más de 140 días de sol al año.


Gastronómicamente somos una potencia, no solo en cuanto a producción alimentaria, en la que destacamos por nuestros grandes productos, sino también por el nivel de nuestros fogones. En nuestra Región se come muy bien. Lástima que, de la amplia paleta de los 1001 Sabores, solo se potencien apenas una treintena y queden por descubrir otros 971. También vendría bien, que la imagen gastronómica, turística y productiva fueran de la mano, como ocurre en otras comunidades que descubrieron hace tiempo que la unión hace la fuerza y si no, que se lo pregunten a Galicia Calidade o a Castilla y León Tierra de Sabor.


Y a pesar de contar con un Talgo 'modernista', que no futurista, que conecta Barcelona con Murcia en siete horas y poco (súmele una hora más si su destino es Cartagena) y con un primoroso Alvia que nos une con Madrid en cuatro horas y media o cinco, dependiendo del punto de partida, seguimos recibiendo visitantes que descubren por sí mismos, que nuestra Región es un maravilloso lugar para disfrutar y quizás, por qué no, para vivir.


Me quedo con la conjunción adversativa colocada al final del título. Ese 'pero', es la esperanza, que pasa por asumir nuestra responsabilidad individual y colectiva. Todos somos parte del problema, pero a su vez, también formamos parte de la solución. Recuerden que el trono no se sujeta solo. Cuanto antes lo asumamos, mejor nos irá y el problema ya no será llegar sino mantener en secreto lo bien que se vive, se come y se disfruta en nuestra querida tierra, de nombre, Región de Murcia.


Que este artículo, no se utilice como arma arrojadiza con fines partidistas. En todo caso, que se emplee como material didáctico, de ayuda o reflexión. Es lo que tiene ser de marketing y 'apolíticamente correcto'.

 

Linkedin. José María Donate

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