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Opinión |
Miércoles, 13 de Julio de 2022

Sánchez: “¡Qué guapo soy y qué cuerpo tengo!”

 

Tengo amigos, vecinos, incluso parientes, a los que los anuncios de Pedro Sánchez durante el debate sobre el Estado de la Nación les han parecido las apariciones de Fátima, de Lourdes o del mismísimo Santiago a caballo blandiendo espada frente a los moros (entiéndase moro como habitante del antiguo reino de Mauritania que llegó a la península Ibérica allá en el siglo VIII -no lo viví personalmente, claro-, aunque ya sea mayor).

 

Diría que estos hagiógrafos o no escucharon al tal Sánchez en vivo, o lo vieron pero en ningún momento se pararon a pensar qué estaba proponiendo de verdad, si es que la verdad existiera para este hombre. Sin duda el menos empático de los siete presidentes que ha tenido España en democracia y eso que Aznar no sabía siquiera lo que significa empatía, -pero eso ya lo contaré otro día si MurciaEconomía me permite seguir escribiendo de cuando en cuando-.

 

[Img #91904]Lo dicho, Pedro Sánchez ‘el Guapo’ (otros Pedros fueron ‘el Grande’ en un reino hoy nuevamente convertido en una dictadura gobernada por un tal Vladimir, Putin de apellido) se ha sacado nuevamente de la manga cuatro cartas trucadas y una paloma de la chistera. ‘Et voilà’, vengo a solucionar los problemas que aquejan a ‘esta España nuestra’- que cantaba Cecilia- y los problemas que han provocado esos españoles rancios que cotizan en el Ibex y esos especuladores que suben los precios de los pimientos o de esas empresas energéticas que sacan el gas a pico y pala y por eso el precio está por las nubes.

 

Es probable que si pudiéramos obtener la energía de esas nubes que en los últimos meses nos son tan esquivas en España podríamos abastecernos de energía (se lo dejo a los físicos); pero a día de hoy la culpa la tienen esos esclavos que a golpe de pedal mueven los parques eólicos o a los que sacan petróleo de la tierra mientras candil en mano se impregnan de silicosis provocada por un carbón que ya no podemos obtener; o de ese gas que el pérfido (ya no es la Albión) argelino nos cobra a precio de oro. No, no…. Ahora es todo Rusia, Rusia y en tercer lugar el Ibex.

 

Fácil entonces la solución: frío a impuestos a algunos del Ibex y aquí salgo yo indemne de un debate al que no me había sometido nunca pese a llevar desde 2018 en el poder ("¡que se jodan, que para eso soy guapo!").

 

“Uso mi verborrea -la que practiqué a borde de mi Peugeot cuando recorrí media España para poner a parir de Susana Díaz, para engañar a estos españoles que todo lo aceptan, que todo lo tragan-. Y más en vacaciones”.

 

"Les digo -se hablaba Sánchez para sí mismo- que meto impuestos a la banca y las eléctricas". “Joder”, le dice uno de sus asesores que fue despedido el día antes del discurso por reflexionar sobre lo que eso significaba. “Si metes impuestos a la banca, esta va a subir comisiones y endurecer el crédito”. Y Sánchez responde: “y a mí, ¿qué más me da?”. El pobre currito de Moncloa le insiste: “y las eléctricas, vas a hacer lo mismo”. “Qué vuelvan a joderse, mi aire acondicionado lo pagan los españoles… y mi luz. Me da igual”.

 

¡Hala! Al día siguiente, el ayudante del ayudante de ‘escribidor de discursos’ (se dice escribidor de aquel que no es buen escritor) tenía sobre su mesa la carta de despido.

 

Tampoco el tal ‘Guapo’ tuvo en cuenta que ofrecer bonos de viajes a los usuarios de las cercanías era una ayuda menor. Y por dos razones, o tres: una, ¿cuántos tienen ese bono y cuánto dinero representa?; dos, solo va de septiembre a diciembre; y tres, cargo con más deuda pública a una empresa pública que es mía (Renfe) y al tiempo fastidio a los catalanes con sus Rodalíes.

 

“¡Qué bueno estoy y qué cuerpo tengo!”. se dice Sánchez en el baño antes o después de la ducha.

 

Ya embebido de belleza y sabiendo lo que le aprieta esa gente de Podemos, Sánchez vuelve a pensar entre raspa y raspa de cuchilla de afeitar en el baño de La Moncloa… “¿y si ofrezco cien pavos más al mes a los chavales con beca?”.

 

La idea es sublime, grande como el Pedro que fue el zar ruso… Pero en lo que la soledad del baño no piensa es que serían 400 euros por cabeza. Como mucho, para que unos padres que saben lo que es pagar la matrícula de la universidad, el alquiler de la vivienda o el pago del colegio mayor, les dé para unos vaqueros y unas camisetas nuevas para el niño (o la niña).

 

Esto es una locura. San Pedro negó tres veces a Jesucristo, Zapatero negó enésimas veces que hubiera crisis en 2008 y el actual Sánchez es el malo de las películas malas al que se ve el reloj digital en una conquista del Oeste.

 

Nota del autor: Léase con el tono de ironía que corresponde

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