Héroes
“En un mundo descomunal siento tu fragilidad. Deja de engañar, no quieras ocultar que has pasado sin tropezar, oh, monstruo de papel". ('Lucha de gigantes', tema de Antonio Vega, Madrid, 1957-2009).
Me gusta la palabra “Héroe”, tiene una estructura especial. Dirían algunos que esa vocal, “e” final, es inclusiva, muy de nuestro tiempo. De hecho, traída del griego, que es su origen etimológico, la palabra podía ser aplicada por igual a hombres y a mujeres ilustres, lo que sin duda pretendo. Así que me quedo con “Héroes”. Suena grande.
Los de mi quinta, y mayores, entendíamos bien en nuestra infancia su significado, bastaba con haber leído el Guerrero del Antifaz, el Capitán Trueno, o Jabato, para saber en qué consistía un “Héroe”. Pero ahora, reconozco sincero, que mis héroes son otros. Lo son todos aquellos que luchan contra enemigos invisibles, contra el miedo al conocer de forma abrupta nuestras limitaciones, contra la dureza de mantenerse firme durante un tiempo incierto, luchando contra la adversidad por aquello que no esperábamos, que no estaba escrito ni previsto, superando cada minuto para alcanzar esa meta que soñamos, y verse fuertes y firmes otra vez iniciando de nuevo el reloj del tiempo. Así ha de ser.
Son héroes especialmente quienes te lo cuentan, que nos sirven de ejemplo para saber apreciar que no todo miedo es real. Conocemos tantos que mi admiración va creciendo en silencio cuando los veo superando sus obstáculos como caballos en carrera, saltando setos altos y galopando prados que nos lleven a disfrutar de la vida como antes. Ha de ser solo un parón. También admiro a sus familias y amigos, pero no solo por su pena, que compartimos, sino por su fortaleza más bien, por estar siempre al lado de quienes aman y necesitan su ayuda, pues son todo un ejemplo. Me impresionan los médicos, espectaculares, pero aún más disfruto con quienes dan calor sincero, con quien es capaz de arrancar siempre una sonrisa, quien coge la mano, quien abraza o da un beso. Y qué decir de los niños. Intento copiar de todos ellos.
También me sobrecogen aquellos que se aferran a sus convicciones, yo las tengo, para mí que son los que mejor llevan los temores de esta vida. Pero, siendo sincero de nuevo, si cabe aún más, admiro de igual modo a quienes saben que terminan sin ninguna fe que les consuele, esos sí que son valientes.
Admiro a los mayores que miran hacia atrás y a los que saben lo que hay antes de tiempo, y se dan cuenta de que su vida, la parte sencilla, ha sido realmente bonita, que ha merecido la pena. Por último, me descubro ante el recuerdo de los que se marchan, han sido y serán amados para siempre, y sé que nos veremos de nuevo.
Qué grandes todos. Vamos hacia delante, sin miedo. Estos deberían ser nuestros nuevos héroes. Saben mucho más y son más fuertes.
P.D. Poned ese tema, 'Lucha de gigantes', con auriculares, por supuesto. 'Gigante' también termina en 'e'. Va por ellos.






















