Fernando el búlgaro
Alguna vez me cuentan cosas. Ya sabéis, cosas de bar a las que hay que rebajar credibilidad y, como decía mi madre: “de la misa me creo la mitad”. El viernes, tras el cónclave búlgaro de los populares me llama con cierto todo de disgusto un amigo que estaba allí. “Ya ni los congresos son lo que eran, vaya ‘m...’” (no hace falta que diga lo que quiso decir con la ‘m’).
Lo entiendo, este viejo (mejor, antiguo) militante era de los acostumbrados a congresos con cierto debate: comisiones, ponencias, paseos, cafés, charlas, chismes, mucha pregunta de “¿qué hay de lo mío?”. Fue incluso uno de los delegados en aquel ya mítico y nunca repetido, duelo Calero/Valcárcel. Aquéllo eran congresos.
Hoy se va; se despacha el congreso (o lo que sea) en un rato, se vota y a casa. ¡Ah! Y se vota lo único que se tiene que votar. Es decir, todo es aclamación.
Este que suscribe era uno que le había visto picante a eso de alternativas a López Miras, al menos se abría discusiones -de bar, pero discusiones-. Y resulta que no, que llegan y dicen que hay un acuerdo: que los dos juntitos de la mano, como las niñas de Jesuitinas yendo de excursión. Una de las partes llega incluso a decir que (parafreseo) “Tanto monta, monta tanto, Patricia como Fernando”.
¡Ay Fernando de mis entretelas! Que te censure la oposición es lo propio, pues es su papel y va en el sueldo; pero que lo hagan los tuyos y lo hagan de tapadillo pues hablar en voz alta supone colgarse el sambenito, es para hacértelo mirar, presidente. Cuidado con los vientos gallegos, que suelen traer nubes y borrascas.
Serrano, la única procesión a la que no ha ido
Cambiando de asunto. ¡Qué bien vivía José Antonio Serrano siendo jefe de Urgencias en el hospital Morales Meseguer! Había turnos, guardia y en ocasiones mucho trabajo. Desde que es alcalde tiene una de las agendas más apretadas que conozco. No sé de fiesta, pregón, inauguración, cena, aperitivo, ofrenda o imposición de lo que sea a la que no asista. Bueno sí, sé de una.
El sábado 16 se celebraba en Cabezo de Torres (hasta donde yo sé sigue siendo pedanía de Murcia) el fin de celebraciones y la procesión con la Virgen del Carmen. Me consta que a la Alcaldía le llegaron hasta tres correos electrónicos invitando a algún miembro del equipo de gobierno a presidir la procesión. Ninguno de los tres correos fue respondido. Lógicamente no por parte directa del alcalde, que es lógico, pero tampoco de nadie de su equipo.
Únicamente se presentaron -pues también habían sido invitados- dos concejales del PP en la oposición: Rebeca Pérez y Antonio Navarro, quienes acompañaron a la pedánea, Pilar Vivancos. No es buen ejemplo.
PD. Por cierto, ánimo en estos momentos de luto a la familia López (padre).






















