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ENTRE TÚ Y YO

Importancia del diagnóstico precoz en las anomalías cardiovasculares congénitas del cachorro

Pepa Fernández Viernes, 22 de Julio de 2022 Tiempo de lectura:

Juana D. Carrillo Sánchez

 Servicio de Cirugía y Traumatología. Hospital Clínico Veterinario de la UMU

 

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Las anomalías cardiovasculares congénitas son patologías poco habituales en la clínica veterinaria, a pesar de ello, una de las alteraciones vasculares con mayor incidencia en el perro es el Conducto Arterioso Persistente o denominado comúnmente CAP. Este defecto cardiovascular congénito consiste, como su nombre indica, en la persistencia de un vaso llamado conducto arterioso de Botalli, que durante la etapa fetal conecta la arteria aorta con la arteria pulmonar y cuya función es dar riego sanguíneo oxigenado (procedente de la madre a través de la arteria umbilical) hacia los pulmones del feto, los cuáles aún no son funcionales.

 

Este conducto se cierra de forma fisiológica durante los primeros días de vida del cachorro, pasando a ser un ligamento. Sin embargo, en los cachorros con CAP, este conducto no se cierra y la sangre de la arteria aorta continúa pasando a la arteria pulmonar, dando lugar a una grave patología, que produce una progresiva dilatación del corazón, pudiendo conllevar a la muerte temprana de la mascota como consecuencia del desarrollo de una insuficiencia cardiaca congestiva.

 

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Las razas con mayor predisposición a manifestar esta anomalía cardiovascular son las de pequeño tamaño como Chihuahuas, Mestizos, Bichón Maltes y Pomerania. Aunque, también se ha observado en razas de mediano tamaño como el Pastor Alemán y el Cavalier King Charles Spaniels.

 

Estos pacientes suelen ser considerados por su propietario como cachorros normales, aunque tienen un tamaño más pequeño que el resto de la camada y una menor tolerancia al ejercicio, malinterpretándose como que son animales más tranquilos.

 

La edad media de diagnóstico suele encontrarse en torno a las 10-16 semanas de vida, presentándose con mayor frecuencia en las hembras que en machos.

 

La sintomatología característica en estos cachorros es la manifestación de un soplo de gran intensidad. No obstante, una vez conocida la presencia de soplo, para su diagnóstico, es imprescindible la realización de un estudio ecocardiográfico.

 

El tratamiento de elección requiere la intervención quirúrgica (por cirugía abierta o de mínima invasión, en función de la forma del CAP) con el fin de cerrar de forma permanente este conducto. A pesar de que, durante este procedimiento se puede producir la muerte del paciente, la cirugía es curativa y tiene una tasa de supervivencia del 89-95%, siempre que el diagnóstico y la cirugía sean realizados cuando la mascota tiene una edad inferior al año, ya que en los casos en los que el paciente es mayor de un año la probabilidad de muerte intraoperatoria y postoperatoria se incrementa de forma marcada. Por otra parte, si la enfermedad se encuentra muy avanzada, y el flujo de sangre cambia de dirección (pasando desde la arteria pulmonar hacia la arteria aorta) el tratamiento quirúrgico está contraindicado, no siendo posible hacer nada para prolongar la vida de la mascota, salvo administrar un tratamiento médico de sostén.

 

Es por ello, que, para tener un pronóstico favorable, aportar una buena calidad de vida en estos pacientes y prolongar su tiempo de supervivencia es de gran importancia realizar un diagnóstico temprano de esta patología, mediante un exhaustivo examen físico del cachorro por parte de un profesional veterinario, sobre todo, en las razas mencionadas con anterioridad.

 

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