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ENTRE TÚ Y YO

¿Quieres salvar al otro para salvarte a ti?

Airam Marco Viernes, 16 de Septiembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

¿Cuántas veces has sido la salvadora?


¿En cuantas situaciones te has visto olvidándote de ti para salvar al otro?


¿Cuántas veces has silenciado tu voz para evitar que la persona se moleste?


¿Cuántos 'sí' dijiste en vez de 'no' por salvar al otro? 


¿Cuántos límites te saltaste dejando que tu templo sagrado sea atravesado por creer que si los pones hieres al otro?


¿Te desenvuelves en tus vínculos desde la codependencia?


¿Te identificas en el personaje de una persona sobredadora, agradadora y/o sobrecompensadora?

 

Salvar, para ser salvada. ¿Lo habías pensado?

 

"Ocuparme de otros para no ocuparme de mi, valgo por lo que me sacrifico, salvo para ser salvada". ¿Qué sientes cuando lees esto?

 

Es algo inconsciente que se muestra en ese dar constante a los demás llegando al sacrificio, puesto que te sacrificas a ti misma para que el otro sea salvado y desde ahí te vea. 

 

En esa dinámica en la cual buscas tu nutrición de amor fuera, siempre estarás muerta de hambre, porque salvas a los demás para llenar tu propio vacío de amor. Y como ese vacío solo lo puedes llenar de ti misma, todo lo que viene de fuera tiene una fecha perecedera, por tanto, constantemente entras en el arquetipo de la salvadora para llenarte. Y así te vas perdiendo cada vez más a ti misma en esa dinámica vincular disfuncional.

 

Realmente no salvas a la otra persona porque quieras salvarla. Lo haces porque es tu forma de relacionarte para que te vean, te reconozcan y desde ahí sentir ese amor que tu niña (niño) interior busca desconsoladamente. 

 

Esta forma de relacionarnos muestra una herida interna que se refleja en la autoestima, pues hay una gran falta de amor propio. 

 

En la infancia de una persona que se desenvuelve en el arquetipo de ``La Salvadora´´ es muy probable que no fuera reconocida por simplemente ser y que fuera valiosa y reconocida por el hacer. Por hacer y ser como el entorno quisiera, porque actuar desde otro lugar era rebelarse ante lo impuesto y eso podía herir al otro. Y como quiero que me vean, mejor me dejo a mí y salvo al otro dentro de lo que quiere. Y desde ahí me pierdo constantemente. 

 

Por mucho que busques la validación de los demás, su aprobación y reconocimiento, eso jamás llenará el vacío de tu amor propio. Es algo que sólo puedes llenar desde dentro.

 

Y puede que no te reconozcas como una persona salvadora si conscientemente no buscas las palabras o gestos de validación y reconocimiento, sin embargo, te mueves en ese arquetipo cada vez que antepones a las otras personas por encima de ti, cada vez que te haces pequeña, cada vez que te olvidas de ti para que el otro tenga lo que quiera, cada vez que te callas, que no estableces un límite, cada vez que no dices lo que piensas… El arquetipo de la salvadora no solo habla de querer salvar literalmente al otro, sino también salvarlo de que se moleste por algo que yo diga, de que cambie un plan.

 

Yo por muchos años me he movido en ese arquetipo. Ahora ya tengo las herramientas y recursos para tomar consciencia de cuando estoy ahí, que comparado con antes, es muchísimo menos y poder salir de ahí. Para salir de ahí la única forma es llenarte de tu amor propio.

 

En Mentorías con Alma, mi servicio 1-1 trabajamos esto, para que vuelvas a ti y recuperes tu poder y tu vida. 

 

Con amor, Airam Marco.

 

Gracias por leerme. 

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