¿Estamos en suspensión de pagos?
A lo largo de esta semana se ha hablado bastante sobre la solicitud de rescate por parte de España. Mala señal es en economía que empiece a hablarse de algo, sobre todo si es malo. Rubini, el gurú económico, afirma que España tiene “una crisis bancaria masiva y nuestra economía, que ya se encuentra al borde del precipicio, puede ir a peor".
En la OCDE se insta al Gobierno para que solicite el rescate lo antes posible porque “España es un país en suspensión de pagos”.
Sinceramente creemos que la situación es bastante mala, pero estas afirmaciones de algunos agoreros, por muy reconocido prestigio que tengan, nos parecen desproporcionadas y, cuando menos, inoportunas. Es cierto que nuestra economía sufre de una fuerte debilidad, que será muy difícil salir de ella si desde fuera no se nos ayuda, pero las ayudas pueden realizarse de diversas formas, menos augurando ciclones devastadores.
En medio de esta situación de debilidad extrema, algunos indicadores lanzan destellos de esperanza (¡nada de brotes verdes!). Veamos los siguientes publicados esta semana.
El Índice de Producción Industrial (IPI) experimentó en julio una caída inter-anual del 2,6%, más de cuatro puntos inferior a la de junio. Al corregir los efectos del calendario laboral la tasa interanual del lPI se sitúa en el -5,4%, y la caída es siete décimas inferior a la del mes anterior.
El Índice PMI de la industria manufacturera para España aumentó en agosto 1,7 puntos, gracias al menor ritmo de descenso de los nuevos pedidos, hasta situarse en 44, todavía en zona de contracción. Esta mejora es mayor que la del conjunto de la Zona Euro (45,1 en agosto frente a 44 en el mes anterior).
El Indicador de Confianza del Consumidor, elaborado por el CIS, avanzó cuatro puntos en agosto respecto al mes previo y se situó en un nivel de 41,6, como con-secuencia de la mejora de sus dos componentes: el de expectativas, más de cinco puntos y el de situación actual, tres puntos.
La licitación oficial volvió a retroceder con fuerza en junio, registrando una tasa interanual del -50,6%, inferior 15,5 puntos a la de mayo. Esta evolución se explica por la intensificación del ritmo de caída de sus dos componentes: edificación y obra civil.
La necesidad de endeudamiento. Al finalizar julio la necesidad de endeudamiento del Estado era de 12.991 millones d e euros como consecuencia del déficit de caja (30.956 millones) y la variación neta de activos financieros (-17.965 millones), frente a una necesidad de endeudamiento de 39.041 millones al año pasado.
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El Índice de Producción Industrial (IPI) experimentó en julio una caída inter-anual del 2,6%, más de cuatro puntos inferior a la de junio. Al corregir los efectos del calendario laboral la tasa interanual del lPI se sitúa en el -5,4%, y la caída es siete décimas inferior a la del mes anterior.
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La necesidad de endeudamiento. Al finalizar julio la necesidad de endeudamiento del Estado era de 12.991 millones d e euros como consecuencia del déficit de caja (30.956 millones) y la variación neta de activos financieros (-17.965 millones), frente a una necesidad de endeudamiento de 39.041 millones al año pasado.
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