
Es gusto saludarle de nuevo, mi querido lector. Quisiera hablarle de algo desagradable, quizá hasta le entristezca llegar hasta el final de este artículo o.… quizá no, quizá le de paz y reflexión. Voy a explicarle con una base científica, empírica e irrefutable la inexistencia del amor y los sentimientos.
Es un artículo que creo interesante lleno de información, y para poder contarle lo que deseo usaré dos partes para no extenderme en exceso. En mi próximo artículo plasmaré como buenamente sepa lo que expongo en esta primera mitad.
“Uno se cree una mentira cuando esta se ajusta exactamente a sus necesidades” J. Bucay.
¿Existe el destino?, ¿tenemos nuestro futuro predestinado?, ¿hay un alma gemela? ¿sufre usted, mi querido lector, como se suele decir, mal de amores, o por lo contrario está usted enamorado? Qué bonitos sentimientos, ¿cierto? Ay el amor, esas mariposas que recorren el estómago cuando se ve a la persona amada…
¡Qué poderoso es el amor!, ¿verdad? La verdad es que… NO.
Al igual que el destino no existe, ya que en realidad nuestro futuro estará forjado a base de nuestras decisiones, que nos llevarán hacia un camino u otro; no tiene nada de mágico ni misterioso en realidad, aunque cierto es que a pesar de ello, la vida nos da cosas maravillosas y terribles que no esperamos, pero esto tampoco es cosa del destino, sino del impacto de las consecuencias y circunstancias de nuestro entorno, teniendo claro que lo único que es seguro, es que el sol sale por el este, que no saldremos vivos de este mundo y que hacienda nos dará caza.
Exactamente igual que el destino, el amor o los sentimientos, en realidad no existen; tan triste como real.
Lo que si existen son las emociones, generadas por nuestro sistema límbico, y procesadas por el hipotálamo y el hipocampo es el que da capacidad al cerebro para que esas emociones, o el “mal de amores” por ejemplo, tardemos en olvidarlo. Es un poco más complejo y plasmado de forma inexacta para no entrar en demasiado detalle.
El proceso es bastante complejo, pero para no saturarle con datos tan específicos, resumo expresando que el estado de enamoramiento y variantes es una ilusión generada por nuestro cerebro y que hace que nos ponga el mundo patas arriba, aunque en realidad, somos nosotros mismos consciente o inconscientemente.
Existen siete emociones básicas, aunque a mi criterio son ocho, pero esto es mi opinión; no es la buena ni la mala, sólo es la mía, como diría mi amigo 'Fernandito'.
Las emociones se pueden identificar como alegría, tristeza, asco, miedo, ira, vergüenza y sorpresa, aunque como digo, en mi opinión la excitación sexual es otra, ya que no se puede asociar a ninguna de las anteriores y es un instinto muy primario, a la altura del miedo y la ira que son las dos emociones reinas en el estado de conservación o supervivencia, despertando el instinto de cazar o huir.
Si lo pensamos un poco, tras conocer las emociones, veremos que los sentimientos como tal es un concepto mal.
Como consecuencia de estas emociones, el cerebro crea unos neurotransmisores, que son biomoléculas que transmiten información de una neurona a otra.
Hay un neurotransmisor en particular llamado feniletilamina conocida como el neurotransmisor del amor. Es una sustancia química de gran potencia que actúa como una droga llamada anfetamina, considerada una droga dura cuya consecuencia por consumo conlleva patrones de comportamiento social desadaptativo que además genera una dependencia psicológica brutal.
La feniletilamina no trabaja sola, ya que se unen otros neurotransmisores como son la serotonina, noradrenalina y dopamina para darle más intensidad a nuestro estado anímico; estos tres neurotransmisores están considerados como la química cerebral de la felicidad, ya que produce placer, bienestar, euforia, y un sinfín de emociones confusas que hacen trabajar al resto del cerebro de un modo desequilibrado, pudiendo sentir cambios de humor, pérdida de apetito, y aumenta la secreción de adrenalina, causando molestias estomacales, o como se le puede llamar también, “sentir mariposas en el estómago”; en realidad es una señal de alerta producida por la adrenalina y que estresa el cuerpo.
Querido lector, lo que usted cree que es estar enamorado, en realidad lo que usted está es drogado con las sustancias químicas más potentes que existen, emulando los efectos de la anfetamina y/o la cocaína.
¿Ha oído decir que son las drogas más poderosas y adictivas que existen, verdad?
Pues así es, son drogas muy peligrosas porque su poder de adicción es brutal, es una adicción psicológica, por la que no hay fármaco que pueda controlar estas adicciones, pero esto se lo contaré en la segunda parte de este artículo.

