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Opinión |
Miércoles, 05 de Octubre de 2022

De mandos a líderes

 

De la cultura circunstancial a la cultura atractiva

 

[Img #93363]¿Crees que una empresa de éxito sostenible es un fruto de la casualidad o de la suerte?


En mi experiencia, una empresa es, literalmente, un ser vivo dotado de personalidad, de sentimientos, de intenciones, propósitos, ideas, acciones, logros y fracasos. 


Cada empresa es fruto de la suma del querer, el saber y el hacer de personas que se unen para generar un resultado. 


La evolución del ser humano va paralela a la de las empresas, ya que estas son su reflejo, la quinta esencia de la capacidad creadora y productiva de aquel. 


La fuerza que las impulsa es la necesidad, el deseo y la obligación de generar sustento y bienestar para los fundadores y para todos los que los que les acompañan en el viaje.


De la misma manera que cada pueblo, ciudad o país tienen su propia cultura, así mismo la tiene cada empresa.


La cultura es la suma de lo que queremos ser, lo que hacemos y cómo lo hacemos.


En estos tres apartados tienen cabida distintos elementos, que a su vez conforman una mezcla única y reconocible que envuelve a cada empresa.  


Al igual que el arte, la empresa se transforma para responder a las necesidades del entorno, para expresarse y para devolver a la sociedad lo que de una forma u otra ha recibido. 


Al igual que el artista cambia de estilo y evoluciona de por vida, así mismo es imprescindible que la empresa lo haga de manera sistemática. 


Entre los artistas siempre han existido pioneros e innovadores y discípulos. Lo que es cierto es que se casi siempre se han unido para ilustrarse y apoyarse, competiendo y cooperando.


Es hora de que nuestras pequeñas y medianas empresas copiemos, imitemos y nos formemos fijándonos en las que tienen más éxito. Comprender qué hacen, cómo y para qué, es crucial para caminar en la senda de la rentabilidad y la sostenibilidad. 


Hay una palabra inglesa que es 'benchmarking'. Me encanta esta práctica. Simplemente consiste en observar, preguntar y explorar lo que hacen mejor (o peor) otras empresas para adaptar aquello que sea relevante y aplicable a la mía. 


En España nos encanta inventar nuevas soluciones para viejos problemas haciendo un voluntarioso esfuerzo desde cero. Esto sin duda es meritorio y divertido para los que poseen espíritu innovador. Sin embargo, resulta ineficiente y poco productivo. 


Animo a las empresas, especialmente a las pequeñas, a enfocar los esfuerzos a adaptar aquellas soluciones que ya existen para ahorrar energías y recursos. 


Una de las dimensiones más importantes a imitar y aprender es la cultura que desarrollan las empresas de éxito. 


Hoy día se ha demostrado en distintos estudios norteamericanos y del norte de Europa, que “el capitalismo de los agentes implicados” es y ha sido clave de éxito. 


Esto significa que en el centro ya no están exclusivamente los accionistas o fundadores de la empresa, si no que se encuentran todos los agentes para y por la que esta existe. En particular me quiero centrar en los colaboradores y empleados de esta.


Los estudios demuestran que las empresas que invierten en la satisfacción y el bienestar de sus empleados están mejor equipadas para obtener mejores resultados comparativamente.


Nuestros profesionales quieren culturas empresariales atractivas. Estás se caracterizan por poner en primer plano a los empleados, contratar y formar líderes que tengan coraje, generosidad, empoderen y formen a sus equipos.


Los mandos directivos e intermedios son la piedra angular de las empresas. Ellos con su ejemplo y moldean y colorean la cultura.


Los empleados quieren sentirse respetados, escuchados, empoderados. Quieren asegurarse de que cada día que vienen al trabajo son más competentes. 


Las personas en la empresa seguimos humanas, aunque tengamos un papel que cumplir. Para ello, cada vez más necesitamos que la empresa nos apoye para tener una salud física y mental fuertes. Las culturas de empresa más exitosas ponen también foco en este aspecto tan crucial.


 Podemos afirmar que hay una serie de factores que son comunes a las culturas atractivas:


    1. Diagnostican el bienestar de manera periódica con distintas herramientas. 


    2. Miden la satisfacción y el bienestar de los empleados con métricas relevantes. 


    3. Invierten tiempo y recursos a realizar acciones o actividades que lo favorezcan.


    4. Realizan cambios y adaptaciones organizativas para lograr mejor trabajo en equipo y satisfacción. 


    5. Invierten en formar a sus mandos y directivos. He de reseñar que no se aprende a ser un líder de una cultura atractiva ni en las universidades ni en la mayoría de los posgrados. En estas instituciones se invierte el tiempo en enseñar conocimientos y herramientas para apoyarlos. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de sensibilidad, inteligencia emocional, capacidad de escucha, y otras muchas habilidades que, acompañadas de herramientas poderosas, y, hacen de un profesional bien formado, un líder. 


Es poco racional pedir a nuestros empleados más destacados que se conviertan en líderes por arte de magia. Apliquemos la sensatez. Cultivémonos con destacados “maestros” y apliquemos lo asimilado para progresar aún más. 

 

Carolina Caparrós Álvarez. Linkedin

Fundadora de talentodirect.com y del Instituto de Cultura Empresarial

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