Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

Presencia afectiva

Francisco González Miércoles, 05 de Octubre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Qué bonita es esa gente que su sola presencia es tan agradable como una suave brisa. Hace poco leí que la forma en que una persona tiende a hacer sentir a los demás es una de las partes más consistentes e importantes de su personalidad. A eso lo llaman presencia afectiva, y para que sea positiva ante otros, es necesario trabajar antes la autoestima propia, la identidad y ese afecto real con uno mismo para entender algo tan sencillo como que merecemos lo que queremos y que tenemos derechos a ser felices.

 

Relacionarnos con los demás, en realidad, puede resultar más fácil de lo que parece: debemos cuidar lo que decimos y cómo lo decimos, pues como haces sentir a otros, dice mucho de ti. La forma en la que nos expresamos permite transmitir mucho más que las palabras en sí mismas. Ya comenté en un artículo anterior, que nuestra forma de relacionarnos va marcando nuestra forma de ser día a día, y no al contrario, como mucha gente piensa. Lo más llamativo es que abunda quien todavía no es consciente de que con sus actitudes, palabras y formas, genera incomodidad y desconfianza a los demás. La buena noticia es que todos tenemos un margen de mejora enorme y la posibilidad diaria de ir practicando. Para quitar presión al respecto de cómo conseguirlo, hay que tener en cuenta que convertir nuestros pensamientos en palabras requiere su tiempo, es necesario pararse a pensar antes de hablar, y que incluso así, no siempre vamos a gustar a todo el mundo. Y que esto ocurra, es normal, aceptable y hasta necesario. Y no pasa absolutamente nada. 

 

Dicho esto y volviendo a la presencia afectiva positiva, es genial encontrar personas amistosas con las que nos sentimos cómodos abriéndonos y liberándonos del peso de nuestros problemas con su sola presencia. Quienes tienen una presencia afectiva positiva son capaces de autorregularse para que sus señales negativas no contagien a los demás aunque hayan tenido un mal día, poseen la capacidad de amortiguar el ruido de sus propias vidas, para que los demás no se vean afectados. Practicar para tener este alto nivel de regulación emocional nos permite encontrar, con resiliencia, lo positivo incluso en las situaciones más negativas o desfavorables, para así poder transmitir serenidad y entusiasmo a los demás. Lo mejor de todo esto es que cambia nuestro propio estado anímico si tenemos una mala racha, pues la dulzura contagia a quien la recibe peor también embellece a quien la practica.

 

[Img #93382]

 

Porque como decía el gran William Shakespeare:

 

 “Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras”.

 

Francisco González

www.escritorfranciscogonzalez.es

 

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.