Un lugar llamado 'El Piular de Míriam'
Déjenme que les cuente una maravillosa historia de personas anónimas, capaces de transformar el mayor dolor que un ser humano puede soportar, en toda una lección de vida y futuro.
Ningún padre o madre debería sobrevivir a sus propios hijos. Esa es la regla no escrita de la naturaleza que por desgracia se quiebra y rompe en multitud de ocasiones sin explicación ni consuelo. A partir de ese momento, la vida ya no es ese lugar al que quieres aferrarte, más bien todo lo contrario, solo tienes ganas de dejarte llevar para que ese cruel destino te arrastre hacia la oscuridad, el llanto y el desconsuelo infinito. Por desgracia, morir en vida también es posible.
Mi intención no es entristecerles ni causarles dolor, sino todo lo contrario, quiero infundirles las ganas de vivir en un mundo tan imperfecto como este. Hagan planes de futuro, pero nunca olviden disfrutar del presente, de cada momento y etapa de nuestras vidas. No se obsesionen con el tiempo, porque no lo podemos retener o almacenar. Simplemente decida qué hacer con él y disfrútelo o malgástelo a su conveniencia.
Es posible que estas líneas le suenen a tópico o a consejos de barra de bar. Nada más lejos de la realidad. Ocurre que aprendemos más por experiencia propia que por sabiduría ajena. Lo que nos duele nos marca o deja en nosotros cicatrices de por vida. Experimentar ese dolor sin haberlo sufrido no invalida nuestra capacidad para ponernos en el lugar de esa otra persona cuando nos habla sobre su vivencia, su experiencia o sus sentimientos y nos lo transmite desde lo más profundo de su corazón.
Eso es lo que yo sentí la primera vez que conocí a Eva Domenech y me contó la historia de Míriam. Pude conocer a esa eterna y dulce niña a través de las palabras de su madre. Una gran luz que un día se apagó, pero que sigue alumbrando con fuerza para no dejar sombras en nuestro camino.
Utilizaré el tiempo presente cuando me refiera a Míriam porque sigue estando muy presente y merece que contemos con ella para este magnífico proyecto que les voy a presentar.
A escasos metros del colegio al que cada día acudía, hay una extensión de terreno custodiado por un hermoso molino y fortificado por una vía de tren que delimita los límites geográficos de ese paraíso abandonado. Ese terreno va dibujando siluetas redondas en forma de pequeñas colinas donde se puede disfrutar de un maravilloso atardecer.
Ese fue el lugar escogido por Eva e Hilario, los padres de Miriam, para dar vida al proyecto medioambiental bautizado bajo el nombre 'El Piular de Míriam'. No estaban solos, contaban con la ayuda inestimable de Begoña, Paqui, Inmaculada, Mercedes, Encarna y Pablo para poner en marcha este propósito vital.
El ayuntamiento de Torre Pacheco, porque es allí donde se encuentra este futuro paraíso, les cedió esos terrenos que estaban desaprovechados, sin vida y cubiertos de maleza, para iniciar esta obra faraónica sin más ayuda que la ilusión de estas personas y el apoyo incondicional de sus vecinos, familiares y amigos.
'El Piular' poco a poco va siendo una realidad y es posible caminar por 'El Paseo del Arcoiris' donde cada árbol plantado tiene detrás, la historia de una pérdida de un ser querido. Cada familia rinde homenaje a los suyos limpiando y cuidando sus árboles, adornándolos con piedras o colores para transformar en ilusión y futuro ese dolor interno que llevarán de por vida.
Muy cerquita del 'Molino El Pasico' se puede visitar la incipiente higuera trasplantada de un esqueje de la original ubicada en la casa del poeta Miguel Hernández en Orihuela. Sin duda crecerá fuerte, dando sombra, frutos y cobijo a futuras generaciones.
En estos momentos se está trabajando en la construcción de los huertos urbanos. Un espacio abierto a la participación ciudadana donde niños y adultos podrán trabajar con sus propias manos y concienciarse sobre el compromiso medioambiental. Aprenderán a plantar sin usar pesticidas y a sacar partido a los frutos que la tierra nos ofrece.
Todo esto es posible gracias al trabajo desinteresado de los impulsores de este bello 'regalo' y de cientos de voluntarios que les ayudan. En una charla que mantuve con Inmaculada, su tesorera, me comentó que ellos no pueden hacer mucho marketing y que sus vídeos son caseros. Casi me pedía perdón por mostrar un vídeo en donde se apreciaban los cortes, el ruido de fondo o imágenes con movimiento de cámara. Me justificó que todo el dinero que entra vía donaciones, talleres, conciertos, venta de jabones artesanos, dorsales para la carrera física y virtual y otras muchas iniciativas que impulsan para recaudar fondos, todo ese dinero va destinado íntegramente a construir El Piular. Y saben qué les digo, que yo les creo al 100%. Veo la determinación en sus ojos, la ilusión en sus caras y el convencimiento de que todo irá bien, aunque no sea fácil.
El reto es de envergadura porque tienen proyectado construir un observatorio con anidado de aves, un lago, un jardín con plantas autóctonas y un quiosco de la música donde las bandas locales podrán tocar y ensayar, porque eso lo que le gusta a Miriam: la música y tocar instrumentos.
Mi compromiso con esta causa es total y por eso aprovecho esta ventana para mostrarles este proyecto que me ha removido por dentro. Admiro la entereza de esos padres y la generosidad de todas las manos que la sostienen. Necesitan ayuda, no tiene por qué ser monetaria, aunque estoy seguro de que les vendrá muy bien sus donaciones. Necesitan que se les conozca, que compartamos su sueño con nuestros familiares y amigos. Que aprendamos que el dolor y la pena se puede convertir en un regalo para todos.
Sé que Míriam está orgullosa de todo lo conseguido, supervisando que no nos desviemos del camino hasta completar el proyecto marcado. Cuenta con ello Míriam, te ayudaremos y por parte de Región de Marketing a la que represento, tendrás el mejor apoyo que podamos ofrecerte. Solamente quiero decirte una cosa, por favor, no cambies el vídeo, no hagas uno profesional sin cortes ni ruido de fondo, porque me encanta lo natural, lo imperfecto y lo sincero, tal y como tú eres. Me despido mientras sigues balanceándote sobre tu columpio colgado de las ramas de un fuerte y sano árbol y sonríes ante un nuevo atardecer.
Nota: si quieres ayudar a la 'Asociación Míriam Meseguer Domenech' y a su proyecto medioambiental 'El Piular de Míriam' encontrarás toda la información en su web: www.elpiulardemiriam.es.






















