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ENTRE TÚ Y YO

La búsqueda de la felicidad

Gabriel Vivancos Martes, 11 de Octubre de 2022 Tiempo de lectura:

 

No hace mucho, en el avión de vuelta a Murcia tras un pequeño viaje a Praga, observé el rostro de felicidad radiante de una familia checa que venía a visitar nuestro país. Sus caras contrastaban con las de los españoles que, una vez finalizadas las vacaciones, volvíamos a nuestras obligaciones y rutinas. Entonces, me dio por pensar en el concepto de felicidad y por rescatar algunas notas que tenía recopiladas al respecto de las cuales voy a hacer uso en este artículo, ya que la búsqueda de la felicidad es un concepto atemporal en el ser humano, nunca pasa de moda. Séneca ya señalaba que “todo el mundo aspira a la vida dichosa, pero nadie sabe en qué consiste”.

 

En mi opinión la felicidad como estado permanente no existe pese a que todos decimos buscarla. Se ha escrito infinidad de libros, pronunciado conferencias y concertado entrevistas con “sabios” pero la única verdad es que nadie la ha encontrado para siempre……al menos en este mundo.

 

Para algunos, no hay felicidad sin tristeza. La tristeza sería algo así como el peaje que el hombre debe abonar para ser feliz. Así, por ejemplo, Gibran Kahlil Gibran (célebre escritor del mundo árabe) señala que “vuestra alegría es vuestra tristeza desenmascarada” y que “cuando una está sentada a vuestra mesa, la otra está acostada en vuestra cama”.

 

Para los creyentes de diversas religiones, la felicidad es un concepto vacío en tanto que el fin de este mundo es pasajero, es un tránsito hacia otro en el que sí que existirá una felicidad plena y permanente. Tal es el caso de San Agustín para el que la felicidad se encuentra en Dios y como Dios es amor, concluye “ama y haz lo que quieras”.

 

Para los románticos (de todas las épocas) la felicidad será el amor, y su ausencia la tristeza. El hedonismo pone el acento en el placer físico y la ausencia de dolor mientras que en el extremo opuesto se encuentra el estoicismo que busca la felicidad en la paz interior luchando contra las pasiones. 

 

Los hay que entienden la felicidad a través de una vida por etapas. Se marcan metas pensando que la felicidad se encuentra detrás de la línea de llegada y cuando la atraviesan y comprueban que la felicidad que sienten es momentánea, se marcan otra meta para buscarla.

 

El gran escritor Baltasar Gracián señalaba “todos los mortales andan en busca de la felicidad, señal de que ninguno la tiene. Ninguno vive contento con su suerte”.

 

Quizá no sea posible dar una definición del concepto de felicidad, puesto que se trata de un estado individual y no permanente sino ocasional. La felicidad depende, en gran parte, de nosotros mismos, de la actitud ante la vida y ante los problemas que en la misma surgen. El mundo nos condiciona, pero también somos nosotros quienes al decidir qué hacer desencadenamos las consecuencias. Es un estado mental difícil de controlar, porque en definitiva se trata de controlar nuestra propia mente.

 

Pese a todo siempre existirán momentos alegres y momentos tristes, simplemente porque somos humanos y nos conmovemos de la misma manera que nos enojamos. Somos seres complejos que necesitan tener su mente ocupada para que ésta no les provoque su propia infelicidad.

 

Quizá debiéramos quedarnos con Jacinto Benavente que decía: “la felicidad es mejor imaginarla que tenerla” …. aunque a veces la realidad supere a la ficción.

 

El avión está a punto de aterrizar, mi viaje termina y con él este artículo, vuelta a la “dichosa” rutina.   

 

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