
El conocido como ‘oro líquido’ -el aceite de oliva- se convertirá este y el próximo año en un auténtico artículo de lujo, a tenor de las cifras de producción que comienzan a conocerse. Su producción en la campaña iniciada hace unos días caerá a la mitad debido, de un lado a la mala floración en primavera, la posterior sequía y finalmente las sucesivas olas de calor durante el verano. Y tampoco ha llovido en los primeros compases del otoño, lo que hubiese permitido engordar el fruto.
Con este panorama, el ministerio de Agricultura presenta una estimación (aforo) de producción de 780.000 toneladas, prácticamente la mitad de la alcanzada en la campaña 2021/2022, que llegó a 1,488 millones de toneladas. Con estos datos, el descenso de producción será de un 47,7% sobre la campaña anterior, y de un 46,3% respecto a la media de los cuatro últimos años.
Los descensos se registrarán en todas las zonas productoras de España. La estimación es que en el conjunto de Andalucía (la principal productora) se elaboren 587.000 toneladas de aceite de oliva, un 49% menos. Le seguiría Castilla-La Mancha, 85.127 toneladas (-33%); Extremadura, 56.725 toneladas (-45%); Cataluña, 21.325 tn. (-45%); Comunidad Valenciana, 9.222 tn (-59%) y Aragón, 6.50 tn (-68%).
La producción prevista en el resto de las comunidades autónomas es de 15.643 toneladas, un 73,7% menos que en la campaña anterior. En este cómputo se incluye la Región de Murcia, que en anteriores campañas elaboró una media de 11.000 toneladas y en la presente rondará las 3.000 toneladas.
Los cálculos de la Mesa Sectorial de Aceite de Oliva y Aceituna de Mesa, constituida por el ministerio de Agricultura y los productores, sobre los datos facilitados por las comunidades autónomas, aún dejan una pequeña ventana al optimismo siempre que llegaran las ansiadas lluvias, pues las aceitunas aún siguen en el proceso de engorde y acumulación de aceite.
No es previsible que se produzca desabastecimiento en el mercado, pues las almazaras aún acumulan unas existencias de 453.000 toneladas y se contempla la importación de otras 225.000, que junto a la producción de este año se alcanzaría una cifra cercana a 1,6 millones de toneladas. Si se le restara la exportación de 800.000 toneladas, España estaría en condiciones de colocar 658.000 toneladas en el mercado interior.
Esta cifra quedaría muy ajustada para el consumo interno, por lo que los precios subirán de forma considerable. En los dos últimos años, este ‘oro líquido’ prácticamente ha duplicado su precio al consumidor, y solo de septiembre de 2021 a septiembre de 2022 el precio ha aumentado otro 14% (datos del Instituto Nacional de Estadística). Todo indica a que su coste en destino no ha tocado techo y seguirá escalando.

