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ENTRE TÚ Y YO

Brecha sostenible

Lucio Fernández Lunes, 24 de Octubre de 2022 Tiempo de lectura:

 

La sostenibilidad está presente, cada vez más, en los discursos de las empresas. Esta forma de entender el negocio es el reto al que se enfrentan las organizaciones actualmente. 

 

Trabajar desde esta visión parece que es el único camino para conseguir los resultados esperados y establecerse como una empresa de futuro. 

 

Conceptos como Objetivos de Desarrollo Sostenible, Agenda 2030, cambio climático, Net Zero Emissions, taxonomía, estado de información no financiera, informe de sostenibilidad, y otros muchos ya no deberían ser desconocidos para las personas que dirigen las empresas. 

 

Hay dos ámbitos desde los que se está empujando para que esto sea así. Por un lado, el consumidor demanda productos y servicios que tengan un impacto en el entorno positivo, con una calidad adecuada y un precio ajustado a lo que ofrece. Por otro lado, la Unión Europea empezó a establecer leyes que fomentaran la sostenibilidad. En esta última parte, se han incrementado estas regulaciones que, en breve, tendremos que aplicar en España.

 

La Unión Europea se ha erigido como abanderada de la lucha contra el cambio climático. Para 2030 habrá reducido sus emisiones de CO2 en un 55% respecto a los niveles de 1990; para 2050 habrá alcanzado la neutralidad de carbono. Su objetivo de neutralidad climática se convertirá en legislación gracias a la primera Ley Europea del Clima.

 

El Pacto Verde Europeo es un paquete de iniciativas políticas cuyo objetivo es situar a la UE en el camino hacia una transición ecológica, con el objetivo último de alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050.

 

Tampoco se olvida Europa de enviar un claro mensaje de atención sobre las cadenas de suministro, en un empeño de alcanzar una Europa sostenible dentro de un mundo sostenible.

 

El informe legislativo de la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) sobre Debida diligencia empresarial y responsabilidad corporativa, de febrero, da un mandato a la Comisión para desarrollar una legislación de debida diligencia obligatoria que obliga a las empresas a detectar, prevenir y reducir los efectos adversos en los derechos humanos, el medio ambiente o la buena gobernanza en sus cadenas de valor, y abordar adecuadamente tales efectos adversos cuando se produzcan.

 

A nivel social se ha elaborado la Taxonomía social. La Taxonomía social puede definirse como un conjunto de criterios y parámetros objetivos dirigidos a clasificar, de forma transparente y fiable, aquellas actividades y empresas que contribuyan de forma sustancial a alcanzar objetivos determinados en el plano social. 

 

Por último, se acerca una nueva Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), que modificará la Directiva de Informes No Financieros (NFRD) actual. La directiva europea promete impulsar más aún la transformación sostenible de la economía, complementando a la Estrategia europea en materia de finanzas sostenibles.


La Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa propuesta por la UE tiene como objetivo garantizar que las empresas divulguen públicamente información adecuada sobre los riesgos y los problemas de sostenibilidad a los que se enfrentan, así como los impactos que están teniendo en las personas y el medio ambiente. 

 

De momento afecta a empresas que cotizan y grandes empresas (más de 250 empleados o volumen de negocio neto de más de 40 millones de euros). Las pymes quedan fuera, pero podrán presentarlo voluntariamente.

 

Parece que, para el tejido empresarial español, mayoritariamente formado por pymes y micropymes, esto queda muy lejos. Lamento informar que no es así. Esta presión regulatoria que afecta a grandes corporaciones se trasladará, sin lugar a dudas, a su cadena de valor.

 

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Lo que no es obligatorio por regulación para la pyme lo será por exigencia de su cliente (gran empresa). Será la nueva era de la sostenibilidad en el tejido español. La pyme deberá avanzar rápidamente en la integración de la sostenibilidad en su ADN si no quiere verse fuera del mercado. Deberemos trabajar por obligación o por devoción, pero habrá que hacerlo.

 

Pero, ¿es conocedor el directivo de la pyme de esta situación? Mi opinión es que no. 

 

Si preguntamos a estos directivos qué es la sostenibilidad, la taxonomía, Net Zero, estado de información no financiera, información corporativa en materia de sostenibilidad, informes de sostenibilidad, ¿qué crees que responderán?

 

No estamos haciendo los deberes correctamente y, cada vez más, se está acrecentando la brecha entre la gran empresa y la pyme en materia de sostenibilidad.

 

Entidades como la Cátedra de RSC de la Universidad de Murcia o la Asociación MásRSC están haciendo un gran trabajo reduciendo esta diferencia haciendo llegar a los directivos de las pequeñas y medianas empresas estos conceptos, pero no es suficiente. Todavía hay mucho camino por recorrer.

 

El éxito de la sostenibilidad pasa por reducir la brecha sostenible que actualmente tenemos.

 

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