El debate de los impuestos
Nada más fracasar el plan económico presentado por la exprimera ministra británica Liz Truss, que incluía un drástico recorte de impuestos, los ministros y dirigentes de la izquierda española se lanzaron en bloque a atacar a los que hemos defendido la reducción tributaria en nuestro país. Sin embargo, no he oído ni leído un mínimo análisis de estos dirigentes sobre lo que representa el plan británico en comparación con las reivindicaciones de la oposición y de numerosos expertos económicos.
El plan de Truss recogía, entre otras medidas, reducir el impuesto del 45% a las rentas más altas, congelar el impuesto de Sociedades en el 19%, un plan de ayudas al pago de la factura eléctrica de 117 000 millones de euros y mantener el gasto público. Esto hubiera provocado un agujero de 55.000 millones de euros en las arcas públicas de la isla. La libra se desplomó (un 20% respecto al dólar en lo que llevamos de año), se disparó el coste de la deuda pública y el Banco de Inglaterra tuvo que recurrir a la compra de activos para sostener la divisa. Y eso que su deuda pública no llega al 100% del PIB.
Las reducciones fiscales que se planteaban en España recaían en los impuestos al gas y a la electricidad, además de a los productos básicos de la cesta de la compra ante la alarmante inflación. También, la deflactación del IRPF por la subida salarial como consecuencia de los altos precios con el fin de que no se disparara el pago de la renta de los ciudadanos. Al no tocar estos últimos impuestos, el Estado ha recaudado un 45% más por IRPF, un 21% más por IVA y un 32% más por el impuesto de Sociedades en los ocho primeros meses del año. Pero, además, ha gastado casi 24.000 millones más de lo que ha ingresado, que deberá financiarse con deuda pública, que alcanza el 116 % del PIB.
Hay más diferencias con la situación del Reino Unido. Si bien, el PIB británico ha crecido solo el 0,2% en el segundo trimestre del año y el interanual se fijó en el 4,4%, el PIB español lo hizo en el 1,5% en el segundo trimestre y el 6,8% el interanual. ¿Por qué doy este dato? Porque, el Reino Unido estaba ya en verano al borde de la recesión y cuando la economía apenas crece si se bajan impuestos debe reducirse drásticamente el gasto público. El plan de Truss mantenía este último capítulo.
En España se estaba en perfectas condiciones para bajar impuestos de forma selectiva sin que repercutiera apenas en la recaudación, pero sin que se incrementara el gasto público. ¿Y qué hace el Gobierno de Sánchez? Más impuestos y más gasto público. El resultado es que la economía, en estos momentos, está al borde de la recesión.























