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ENTRE TU Y YO

Y tú ¿a qué muelle te vas a dirigir?

Ricardo Gay Férriz Miércoles, 16 de Noviembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Hace unas semanas escribíamos acerca del clima laboral de las empresas y de la relación directa que guarda con lo que se “cuece” en cada casa, en cada familia, pues las personas no podemos partirnos en dos: llevamos al trabajo nuestra “mochila”, lo que somos y vivimos. (Artículo EBITDA y ecología familiar).

 

Postulábamos que las ganancias de las empresas podían beneficiarse si éstas velaban por la “ecología familiar” y facilitaban a sus empleados, a través de los programas de orientación familiar (Family Enrichment), saber discriminar, anticipar y reconducir los problemas que se producen en el día a día en la convivencia (método DAR). En los programas de la International Federation for Family Development, IFFD, se trabajan situaciones familiares reales, con la metodología del Caso de la Universidad de Harvard. A fin de evitar identificar a sus protagonistas reales se utilizan nombres y lugares ficticios. Se ponen sobre la mesa los hechos de la situación familiar, se analizan los problemas y se proponen posibles soluciones y planes de acción. Una actuación preventiva de las situaciones por las que todos -de un modo otro- pasamos en nuestras vidas, permite entrenarnos y saber abordar mejor las dificultades.

 

Os propongo ahora un caso real:

 

Fuensanta lleva unas semanas muy nerviosa. Sus compañeros se lo dicen. Y lo que es peor, su jefe empieza a intranquilizarse con ella. Es una joven ingeniero que está haciéndose un gran nombre en su empresa. ¿La razón?: Le planteó a Pepe el casarse; y éste dudó. A Fuensanta le había costado mucho dar con un chico que quisiera comprometerse y querer formar una familia. Y lo encontró. Es dos años menor que ella, pero está muy enamorada de él. Ella le dice a menudo que le ama con locura. Él -con esa sonrisa encantadora que tiene- le dice que él también le quiere. Pues si es así, ¿por qué no dijo que sí al instante?…

 

Pepe cursó derecho con notas excelentes. Ahora se está preparando para las oposiciones a judicaturas. Vive en su pisito y dedica muchas horas al estudio. En breve hará un primer intento. Cree que, a la segunda o tercera ocasión, aprobará. Pepe sueña con gran chalet para Fuensanta y para él, uno o varios coches, un apartamento en la montaña y otro en la playa, viajar y, sobre todo, mucha navegación a vela. Cree que con el sueldo de ambos lo podrán lograr. Sin embargo, de momento él apenas tiene para pagar el alquiler del piso. Sus padres, divorciados hace años, no le pueden ayudar. Quiere a Fuensanta, pero eso de casarse son palabras mayores. Además, ¿qué necesidad hay de hacerlo? Hoy en día ¿no está ya pasado de moda, además de que muchos fracasan? ¿Por qué no vivir con ella? Así se dan tiempo, prueban y, de paso, ahorran.  Por otro lado, a Fuensanta le encantan los niños. A él también, pero piensa que durante un largo tiempo hay que tomar todas las precauciones posibles pues, aun casándose, la llegada de un niño sería un serio problema para lograr alcanzar sus sueños, además de que hay que disponer de los medios necesarios para darle una excelente educación.

 

Fuensanta tiene la sensación de que, si Pepe no da el paso, este tiempo habrá sido un fracaso y una pérdida irreversible. A su edad, piensa, se le está “pasando el arroz” y la posibilidad de tener varios hijos. Así que, al enterarse de que dan una charla en un centro cultural de la ciudad, titulada “Matrimonio, una decisión original”, le lleva “de la oreja” a Pepe, obligándole a éste a perder unas horas de estudio preciadas.

 

Pepe va con la cara larga a la charla. No está dispuesto a “dejarse manipular” por nadie. Pero desde el principio el conferenciante logra que capte su atención. Éste comienza sus palabras así:

 

[Img #94194]

 

 

Te Quiero

 

“Imaginaros que os llevan a un puerto donde, en sendos muelles, hay atracados dos hermosos veleros de crucero; y os proponen una fascinante aventura de navegación”.

 

En un muelle está el velero llamado “Te Quiero”: dispone de dos mástiles, dos timones, dos anclas, dos camarotes y dos pequeñas lanchas neumáticas de salvamento. En este velero, no hay hoja de ruta ni reglas. Se puede ir a donde se quiera, pues se trata de disfrutar del mar y del sol; y en caso de naufragio, cada uno puede abandonar el barco cuando quiera con su lancha neumática.

 

En el otro muelle, permanece atracado otro velero. Éste llamado “Te Amo”. A diferencia del primero, sólo tiene un mástil y una gran vela; un único timón que hay que mover necesariamente con cuatro manos, una única ancla, un camarote y no dispone de lancha de salvamento. Este velero está diseñado para navegar por las turbulentas aguas del Cabo de las Tormentas e incluso llegar hasta las ricas islas de las Especias, tras 14 mil millas náuticas. El barco “Te Amo” requiere pericia de sus capitanes y el conocimiento férreo de las reglas de navegación”.

 

[Img #94193]

 

 

Te amo

 

El conferenciante siguió hablando por extenso, hasta que, de golpe, se paró en seco y lanzó la siguiente pregunta:

 

“Y tú: ¿a qué muelle te vas a dirigir?”

 

Fuensanta miró a Pepe y éste a Fuensanta.

 

¿Qué barco iban a escoger el uno y el otro?, ¿el del “Te Quiero”? o ¿el del “Te Amo”?...

 

Ambos estaban deseando que la conferencia acabara cuanto antes, y así conocer la respuesta del otro.

 

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