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ENTRE TÚ Y YO

Juegos de seducción

Francisco Luis Velasco Jueves, 17 de Noviembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Todo el mundo cree que es un juego. Y en cierto sentido admito que es verdad. Seducir es un juego complicado; a veces satisfactorio, a veces entretenido, a veces odioso, a veces intenso, a veces injusto, a veces frustrante… No pasa todos los días, pero basta con ver a «esa» persona para que todo dentro de ti quede paralizado, porque en lo único que puedes ocupar tus neuronas desde ese preciso instante es en desvelar el entresijo. Y como juego que es, si quieres tener éxito en la acepción más popular y extendida de la palabra seducción, aquella que implica sugestión o convencimiento para conseguir un encuentro erótico (pues hay otras muchas como convencer o persuadir), lo primero que debes hacer es comprender sus reglas, sus riesgos, sus límites, sus trucos, y sus tiempos.

 

—Venga, dispongo de toda la información, he tenido en cuenta cada aspecto y, aun así, la balanza se inclina hacia el placer más que hacia el dolor. Voy a hacerlo.

 

Sonríes y das unos golpecitos entrelazando los dedos. Lo primero que debes tener en cuenta es que, cuando seduces, uno no pierde y la otra persona gana o viceversa. Aquí no se trata de competir contra nadie, sino de buscar un beneficio conjunto. Es más, la señal inequívoca de que se está jugando bien se ve cuando en el proceso de seducir el juego se convierte en cooperativo. Lo que es revelador y francamente satisfactorio. También es necesario saber que la seducción no es una ciencia exacta, predecible ni mucho menos matemáticas. Olvídate de consejos «infalibles» sobre cómo ligar. Cada persona es un mundo, además, existen tantas variables a la hora de seducir que sería imposible controlarlas todas. Lo que sí debemos saber es cuál de esas variables es determinante, para así, poder hacer nuestra mejor jugada. Yo las definiría como «aquello que se deber tener en cuenta».

 

La más importante en mi humilde opinión; conócete y acéptate tal y como eres. Si tienes claro ese punto puedes ser tú quien fije los límites de lo que te gusta y lo que no y, sobre todo, hasta dónde estás dispuesto o dispuesta a llegar en el juego. Solo tú sabes que contexto o situación te favorece más y te ofrece la posibilidad de mostrar tu mejor versión.

 

Expectativas; ni muy altas ni muy bajas. Esta variable puede producir un gran número de dolores de cabeza, malentendidos, situaciones embarazosas o confusiones si la pasas por alto. Sé realista y evitarás incomodidades, dolor o frustración si no se consigue, pero ojo, nunca lo conseguirás sin una actitud relajada, segura y perseverante.

 

Presta atención a los detalles. Eso te permitirá conocer a la persona que tratas de seducir y saber qué es importante para ella y que no, en qué tenemos que focalizar nuestros esfuerzos. Fíjate como se comunica con los demás y con qué tipo de personas se relaciona, sus rasgos físicos, como viste, qué le gusta, su estilo, en definitiva, todo aquello que te de información relevante. Aquí juega un papel significativo tu percepción de la realidad.

 

Una vez hemos obtenido información del entorno a través de nuestros sentidos, procésala, interprétala y elige la mejor vía para interactuar con la persona que pretendes seducir. Ten en cuenta que todo lo que percibimos no es una opción válida. No cometas el error de equivocarte a la hora de dotar de significado ciertas claves verbales, no verbales o algunos estímulos. Ah, el peor error de todos..., si consigues obtener información de la persona con la que estás jugando, memorízala a fuego en tu mente: un número de teléfono, una dirección, hechos biográficos, sus gustos y experiencias. Si fallas a la hora de recordar algo de esto; game over…

 

Si te has fijado una meta con esa persona y de la forma que quieres hacerlo, persigue tu sueño con motivación e interés. Y no solo fijándote en el resultado, demuéstralo mientras juegas. Pero no olvides una de las variables más importantes, la emoción. ¿Cómo pretendes seducir a alguien sin la travesura de las emociones? Es la esencia del juego; lo es todo. Jugar a seducir te tiene que emocionar, y si no es así, tal vez te has equivocado de entretenimiento. Habrá inconvenientes, pero nunca deben impedir que estén presentes las emociones.

 

Llegamos a un punto crucial; el deseo sexual en la seducción. Está claro que, si has decidido seducir a alguien, tiene poco sentido no desear eróticamente a esa persona. Aunque cuidado, porque esta variable del sexo puede determinar nuestra forma de jugar. Antes hemos dicho que cuando seducimos buscamos una meta. Si ha sido siempre el plano sexual, existen dos posibilidades. Las dos tienen que ver con el fin en sentido estricto, pero de distinta forma. En una de ellas, lo que pretendemos es seducir a alguien para tener relaciones sexuales con esa persona. Deseo por una persona concreta sin importar mucho lo que se haga si naciera una futura relación. En la otra posibilidad, se piensa más en llevar a efecto cualquier tipo de actividad erótica concreta, poniendo el acento en poder llevarla a cabo más que con quien hacerlo. Ambas obligan a adaptar la forma de jugar en dirección al deseo erótico.

 

Por último, hay que hablar de los distintos roles en la seducción. La forma de jugar define los mecanismos que ponemos en marcha para seducir a la persona deseada. Aquí, la personalidad juega un papel muy importante. De nuevo, existen dos tipos de tendencias. Las personas que toman la iniciativa o «deseantes». Son aquellas que llevan a cabo el primer acercamiento. Se caracterizan por tener un talante más activo, se comunican de forma directa, sin cortapisas, no dudan en elogiar o halagar a la persona deseada. O las «deseadas», este rol también implica que se está jugando, no se equivoquen, lo que ocurre es que estas personas seducen desde una actitud de ser deseada, pues, en definitiva, se sienten deseadas.

 

¿Es la seducción una cuestión de género? No, desde luego que no, y menos en los tiempos que corren. Al menos no debería serlo, pero todavía hay quien aprecia cierto machismo. A mi entender, hombres, mujeres y viceversa están equiparad@s, pueden y deben jugar por igual a este juego con las mismas reglas.

 

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