Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

COP27 ¿Postureo o realidad?

Lucio Fernández Lunes, 21 de Noviembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Que el cambio climático y, como resultado el calentamiento global, es una realidad hay muy pocas personas que se lo cuestionen.

 

La Tierra ha experimentado procesos de calentamiento y enfriamiento durante su historia, pero no a la velocidad en la que se están produciendo actualmente.

 

Según la NASA (Global Climate Change), “el cambio climático global ya tiene efectos que se pueden observar en el medio ambiente. Los glaciares se han encogido, el hielo en los ríos y lagos se está derritiendo antes de tiempo, los hábitats de plantas y animales han cambiado y los árboles florecen antes".

 

El IPCC predice que los incrementos en la temperatura global promedio menores que 1,8 a 5,4 grados Fahrenheit (1 a 3 grados centígrados) por encima de los niveles de 1990 producirán impactos beneficiosos en algunas regiones y perjudiciales en otras.

 

Algunos de los efectos que esta situación producirá son:

 

    • Las temperaturas continuarán aumentando


    • La temporada sin heladas (y la temporada de cultivo) se prolongará


    • Cambios en los patrones de precipitación


    • Más sequías y olas de calor


    • Los huracanes serán más fuertes y más intensos.


    • El nivel del mar aumentará de 0,3 a 2,4 metros para 2100


    • Es probable que el Ártico se quede sin hielo.

 

Ante estos datos, que no son nuevos, solo queda la opción de responder de manera rápida y global.

 

Del 6 al 18 de noviembre se ha celebrado en Egipto la Cumbre del Clima 2022 (COP27). La COP27 tiene por objetivo adoptar medidas en ciertas cuestiones esenciales para hacer frente a la emergencia climática, que incluyen desde la reducción urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero, el fortalecimiento de la resiliencia y la adaptación a las consecuencias inevitables del cambio climático, hasta el cumplimiento de los compromisos de financiación de la acción climática en los países en vías de desarrollo.

 

Encontramos tres datos curiosos de esta cumbre:

    • Se ha celebrado en Sharm el Sheikh, una ciudad balneario repleta de piscinas y lagunas artificiales. En enero de este año Egipto había entrado "oficialmente en una etapa de pobreza hídrica”. Curioso, ¿no?


    • Rusia y China no han asistido a esta cumbre. China es el país con más emisiones de CO2 con un total de 12,4 Mt en 2021; y Rusia ocupa el deshonroso cuarto lugar con un total de 1,94 Mt., ambas en un proceso de incremento constante año tras año. Mientras el resto del planeta se plantea tomar acciones para corregir este asunto, estos países hacen caso omiso y siguen con su estrategia de contaminación constante. El problema es global y requiere de acuerdos globales. Estamos intentando llenar una bañera con el tapón quitado.


    • Se prevé que hayan asistido más de 40.000 personas a esta cumbre. Teniendo en cuenta donde se encuentra Sharm el Sheikh (en el infinito y más allá) los desplazamientos han sido largos y cargados de emisiones: aviones, coches, autobuses, ... 


    Si bien es cierto que las emisiones generadas por estas personas son un grano de arena en el desierto con respecto al problema global, se hace necesario poner un poco de coherencia. No puedo exigir a la población algo que no soy capaz de cumplir yo mismo como país.


    Salir en la foto se ha convertido en algo más importante que llegar a acuerdos de valor.

 

    Estos tres datos, más allá de ser anecdóticos, reflejan el sentido de este tipo de eventos. Se generan muchas dudas sobre la verdadera razón por la que se producen. Cada vez más los grandes lobbies se dan cita aquí para “sacar tajada” de lo que se acuerda imponiendo, en ocasiones, sus criterios solo con el objetivo de maximizar su beneficio.

 

La lucha contra el cambio climático se ha convertido en un negocio donde el beneficio se antepone a la solución al problema y ya sabemos que “cuando el capital se vuelve impaciente, el directivo se vuelve indecente” (Juanjo Almagro).

 

Ahora bien, no solo los Estados son responsables de esta situación. Las empresas se dan golpes de pecho poniendo bajo luces de neón los esfuerzos titánicos que están realizando para combatir esta situación. Cierto es que todas las acciones son bienvenidas y que, sin ellas, la situación sería peor. Pero hay que seguir avanzando en esta línea. Debemos felicitarnos por ello.

 

Pero también ocurre que miramos hacia otro lado cuando tenemos que conseguir nuestras materias primas, donde China o Rusia son nuestros proveedores. Ahí parece que ya no importa tanto el criterio climático. Lo económico prima por encima de lo ético.

 

Mi confianza en las COPs es nula. Queda demostrado que no se ha avanzado prácticamente en los últimos acuerdos realizados. Mi confianza está en las organizaciones que deben demostrar en su día a día que su lucha es verdadera y para conseguir resultados hay que tomar decisiones que, a veces, van en contra de la máxima rentabilidad.

 

¿Postureo o realidad? Tú decides el camino que quieres escoger.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.