
A partir del 1 de enero de 2023 entrará en vigor el nuevo modelo de pago del régimen de autónomos en la Seguridad Social. La mitad de estos trabajadores por cuenta propia (54%) verá incrementada su cotización social. Este nuevo modelo ajusta la cantidad a ingresar en función del rendimiento neto del trabajo.
De estos trabajadores que pagarán más, un 41,6% lo hará por una media de 20 euros; el 27,3% por una media de 110 euros, y el 31,1% por una media de 220 euros.
Según un estudio realizado por Declarando, dos de cada diez autónomos se verán obligados a cotizar por la nueva cuota máxima, 500 euros, lo que equivale prácticamente a unos 200 euros más de lo que venían pagando hasta ahora. En este colectivo figuran aquellos autónomos que declaran unos rendimientos netos cercanos a los 8.000 euros mensuales y que, sin embargo, cotizaban por la mínima, alrededor de 280 euros.
Llama la atención que la proporción de autónomos que pagará más de 200 euros al mes a la Seguridad Social duplica a la de los que ahorrarán 200 euros por este mismo concepto. Asimismo, los autónomos que menos notarán en sus bolsillos el nuevo modelo de cotización, con oscilaciones de 0 a 60 euros a la baja o al alza sobre su cuota actual son un 37%.
Los autónomos tendrán que calcular al comienzo del año los rendimientos netos que piensan obtener por su actividad, y elegir, en función de su previsión, la base de cotización que les corresponda. No obstante, ante la imposibilidad de prever lo que les deparará económicamente el ejercicio, podrán cambiar la base de cotización hasta seis veces al año para ajustarla a sus ingresos reales. Es decir, cada dos meses podrá recalcular los ingresos y gastos de su actividad y tendrá que comunicárselo a la Seguridad Social.



