
Encontramos una variedad de post donde se argumenta que buscar la felicidad es inútil, que cada uno debe ser como es y no preocuparse por mejorar esa situación. Lo que tenga que pasar, pasará.
Quizás su razonamiento está basado en un desconocimiento de qué es la felicidad. Seguramente, piensan que esto de ser feliz es una moda y un “quedar bien” delante de la sociedad.
Por otro lado, muchos apostamos por buscar la felicidad en todos los entornos en los que desarrollamos nuestra vida: trabajo, familia, amigos.
Comparto con los post contrarios a la felicidad que esto de ser feliz no es algo permanente. La felicidad está directamente relacionada con factores fisiológicos. Nuestro cuerpo genera las llamadas “hormonas de la felicidad” que hacen que tengamos una sensación de bienestar. Serotonina (mejora el estado de ánimo), dopamina (mejora la sensación de placer) y endorfinas (que nos hacen sentir más felices). No podemos estar generando permanentemente estas hormonas, de manera que esto de ser feliz no es constante.
No podemos obviar que existen problemas, situaciones traumáticas, decepciones, días que te gustaría haber olvidado. En ese momento no se puede ser feliz, es evidente.
Lo que sí podemos hacer es enfrentarnos a estas situaciones de una manera distinta y conseguir superarlas. Quizás, si compartiéramos más tiempo con personas que han tenido momentos complicados y afrontan la vida como un regalo podamos entender mejor esta parte.
Según el artículo publicado en junio de este año por Pfizer Medical Team “Los neurotransmisores asociados a la felicidad tienen un efecto positivo a nivel cardiovascular y tienen relación con otras enfermedades crónicas, como la hipertensión o la diabetes tipo 2.
Por otro lado, la felicidad refuerza el sistema inmunológico, incrementando la producción de anticuerpos y modulando la respuesta inmunitaria. Además, la felicidad induce la producción de la proteína telomerasa, que evita el acortamiento del material genético y retrasa el envejecimiento.
También se ha encontrado que los factores psicológicos positivos y negativos afectan a unos genes concretos relacionados con procesos crónicos inmunológicos e inflamatorios involucrados en la disfunción de las paredes de venas y arterias (endotelial)”.
La relación entre felicidad y salud está científicamente demostrada. Por lo tanto, ¿estás dispuesto a trabajar por tener una salud mejor? Ya sabes, empieza por buscar momentos felices en tu día.
A nivel laboral encontramos también evidencias que refuerzan la tesis de que ser feliz o estar motivado, si quieres llamarlo así, mejora la productividad.
Según diversos estudios, como el publicado por la Universidad de Warwick en Inglaterra, constatan que los empleados felices son un 31% más productivos, 3 veces más creativos y se sienten 10 veces más comprometidos en su puesto de trabajo.
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Hace unos días celebramos Felicidad Auténtica en Albacete. Más de 500 personas asistieron al evento con la intención de ver si podían conseguir algún consejo para afrontar los problemas que todos tenemos desde un punto de vista diferente.
Solo hacía falta escuchar a las personas que compartieron con nosotros esas tres horas para comprobar que conseguimos el objetivo que nos habíamos marcado, sus caras lo decían todo.
La sociedad está necesitada de mensajes positivos REALISTAS que nos ayuden y no de mensajes “happy” como “Si quieres, puedes”. No siempre que quieres puedes hacerlo, pero sí siempre que lo haces es porque quieres.
La felicidad es rentable, no solo para las empresas sino para cada uno de nosotros.
A los escépticos les diría que hablaran con una de estas personas que han superado situaciones complicadas y ven la vida como un regalo. Lo mismo cambian de opinión.
¿Tiene sentido ser feliz? Para mí, sin lugar a dudas, SI.

