Camisa Blanca
"España camisa blanca de mi esperanza, reseca historia que nos abraza por acercarse sólo a mirarla”
('Camisa Blanca, Blas de Otero & Víctor Manuel)
Conocí a Víctor Manuel, el cantautor, hace muchos años en un viaje en avión. La casualidad quiso que se sentara a mi lado y hablé con él un buen rato. Me pareció lo que es, alguien muy serio pero estuvo atento conmigo, especialmente al decirle que fui a su concierto con Ana Belén en aquella gira de ¡Mírala, mírala, la Puerta de Alcalá!
Reconozco que aún no me explico muy bien qué hacía yo allí en aquel concierto pues Víctor Manuel me gusta tanto como Serrat o Sabina, o sea nada, aunque reconozca que son autores de masas entregadas y de grandes canciones. Me atrevo a decir, más bien, que son grandes escritores. Mi manía de no apreciar en exceso su arte no tiene que ver con su incuestionable valía, sino más bien con ese secuestro identitario, propiciado por quienes los utilizan de bandera para dividir, como viene siendo lo corriente, a esta España nuestra. Yo a Víctor Manuel le dije que, junto a 'Mediterráneo' de Serrat, me sentía tan español con su canción 'Camisa Blanca' como cuando oigo nuestro himno sin letra.
Esta pasada semana, a las puertas de conmemorar una vez más nuestra Constitución de 1978, hemos asistido de forma casi imperceptible a la imagen real de la actual España que, con fatal sinceridad, refleja el espejo del Parlamento que nos representa, una semana llena de citas, que quizá no se borren tan fácilmente de nuestra frágil memoria, entre tantas palabras vacuas pronunciadas cada día. Son citas expresivas del espíritu que preside un país anclado de nuevo en oscuros sentimientos de rencor que curiosamente solo parecen tener una misma dirección.
Y cuando creíamos que nuestra Norma Magna templaba nuestro Estado de Derecho, y permitía tener por superadas importantes distancias, hemos podido saber que el presidente dice ahora que “una de las cosas por las que pasará a la Historia es por haber exhumado al Dictador”. ¡Qué gran logro, tras tantos desvelos que se presumen en alguien de su responsabilidad!
![[Img #94584]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2022/8788_congreso.jpg)
En esta misma semana hemos podido ver a una ministra de su Gobierno que, para no reconocer humildemente que las cosas se pueden hacer mejor, en ese discurso ya rancio que usa habitualmente, acusa al principal partido de la oposición de "promover la cultura de la violación que pone en cuestión la credibilidad de las víctimas". Es increíble el arrebato y, si realmente lo cree así, es que la ministra no vive en esta sociedad o no admite que quienes piensen de modo distinto a sus ideales puedan comulgar de forma idéntica ante los problemas más importantes. Especialmente porque son muchas las mujeres que no le votan y muchos los hombres que las aman o son padres que tienen hijas. Pero ella sabe que si así fuera, si aceptara que los que llama fascistas, sin serlo, tuvieran sentimientos, no tendría discurso ni Ministerio.
Y, mientras todo esto sucede, casi irrelevante ya, también en la misma semana el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha reconocido que su partido utilizó el voto favorable al proyecto de los Presupuestos Generales del Estado de 2023, como "palanca de fuerza" para forzar al Gobierno a derogar el delito de sedición. Nada descubre que no sepamos, pero regalar una inmunidad a futuro de forma tan notable es tan desafiante, no contentos con el indulto, que parece más grave aún si cabe, ignorando la mayoría de los ciudadanos que el PSOE de Indalecio Prieto ya se alzó en golpe de estado junto con los separatistas de ERC y Companys en 1934. O sea que esto no es nada nuevo, sino más bien algo que se repite, como si nuevamente los mismos protagonistas hubieran vuelto desde otro mundo a terminar lo que en su día no pudieron. De esto nada dice ni censura nuestra recién estrenada Ley de Memoria Democrática.
Claramente nos acercamos a un aniversario de nuestra democracia al que España no llega bien. La lectura de esos versos sublimes del cantautor, mejorando los de Blas de Otero, amando España posiblemente desde solo una perspectiva, nos trasladan una dolorosa y común realidad. A ver si esos versos, leídos en clave sincera, sirvieran para respetar la Constitución que nos une, y volviéramos a la España de sus autores, a la de Pérez-Llorca, a la de Peces-Barba, a la de Miguel Herrero, a la de Manuel Fraga o a la de Miguel Roca i Junyent. Todos, tan distintos, firmaron la misma convención.
Pero el Parlamento de entonces era otra liga, otro nivel.






















