Estrés laboral: una de las tres causas de depresión
El tema de esta semana tiene su origen en una conversación con una firma consultora de coaching y formación, en las redes sociales, acerca de lo que es el estrés laboral y su promoción de remedios tan superficiales cómo peligrosos para la salud mental de sus potenciales 'víctimas'.
La firma llamaba a la acción a las empresas que quieren 'combatir el estrés', a contactarles para realizar una serie de talleres y “convertir el estrés en un factor positivo”, ofreciendo incluso sesiones de “coaching” para diagnosticar los motivos que lo desencadenan.
Mi respuesta a su anuncio fue puntualizar que el estrés es un problema de salud mental (que afecta a miles de personas en el mundo). La prevención del estrés como factor psicosocial, también tiene que ver con la salud mental. Y pregunté qué se supone que tiene que ver el “coaching” con todo eso.
La respuesta, no tardó en llegar, afirmando que según dicha ellos, el “coaching” es una disciplina que utilizan para acompañar al cliente cuando hay un problema de estrés.
Al final del artículo te contaré cómo acabó esa conversación, pero eso me hizo pensar que valdría la pena puntualizar algunas cosas en este artículo, porque muchas empresas y profesionales tal vez no estén suficientemente sensibilizados sobre la importancia de tratar el estrés desde el marco de la salud mental, con profesionales de la salud.
No hacerlo de esa forma, puede inducir caer víctimas de ciertos fraudes.
Según la Organización de la Seguridad y Salud Ocupacional (OHSAS) de Estados Unidos, el estrés laboral está a la base de entre el 60% y el 80% de consultas a medicina de trabajo.
Tanto es así que el estrés es considerado un riesgo laboral que hay que medir y cuidar según estrictos protocolos.
Intervenir sobre el estrés laboral no es cosa de coaches, y motivadores, ya que el impacto sobre la salud mental puede tener consecuencias muy dañinas para las personas.
Según un estudio reciente del Instituto de Investigación Biomedicas Pi y Sunyer en colaboración con la Universidad de Barcelona, existe una relación directa entre estrés y depresión.
Según el estudio, el estrés mal procesado y gestionado, es una de las tres principales causas de la depresión. Tanto es así que, reduciendo el estrés, podríamos prevenir uno de cada cinco casos de depresión en el mundo.
Pero claro, al igual que hacerlo de la manera correcta puede reducir la incidencia de depresiones, intervenir de una manera superficial y no profesionalizada, fuera de los parámetros que marcan los procedimientos de salud mental, puede tener efectos colaterales.
¿Se pondría isted en manos de una persona que no es dentista, para encontrar la cura a una muela que le duele? Pues bien, entonces no busque a un coach para un problema de estrés, ya sea grupal o personal.
Cabe señalar que los coaches no son profesionales de la salud. No poseen capacitación profesional cómo terapeutas. Ser coach no es sinónimo de ser psicólogo o médico del trabajo. El coaching no es una disciplina, sino una estrategia de acompañamiento dialéctico que no ofrece soluciones: no trata problemas, no prescribe cómo solucionarlos, ni hace diagnósticos sobre los orígenes. Si un coach le dice que hace todo eso, entonces no es un coach.
Desde esa consultoría no sólo se estaba lanzando una falsa y engañosa imagen del coaching (lo cual contribuye a dañar la imagen de muchos profesionales muy competentes que trabajan con esa estrategia), sino que se estaba trivializando acerca de un problema de salud pública cómo es el estrés laboral, que requiere metodologías diagnósticas muy concretas a nivel organizacional (evaluaciones de riesgos psicosociales) y personal (evaluaciones psicológicas).
A todo ello suceden metodologías de intervención según protocolos establecidos, con profesionales de la salud capacitados para evaluar el impacto de una u otra medida, según el tipo de personalidad, el grado de afectación y las variables implicadas, siempre en garantía de la calidad de vida de las personas afectadas.
¿Quieres saber cómo quedó la conversación en las redes sociales con esa firma de consultoría?
No les contesté. Lo único me hizo reflexionar acerca del daño y el sufrimiento que podría causar intervenir sobre un problema de salud con una estrategia que no ha sido diseñada para ello: un poco cómo tomar fármacos incorrectos para problemas que no han sido diagnosticados adecuadamente.
Me quedé una gran duda acerca de cuántas personas se estarán “intoxicando” en las empresas con remedios que se han contratado sin consultar a los debidos profesionales.
¿Son este tipo de prácticas susceptibles de considerarse un delito en contra de la salud pública?
¿Qué opinas?
Roberto Crobu es Psicólogo de Trabajo y Psicólogo Clínico. https://www.linkedin.com/in/robertocrobu/
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