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ENTRE TU Y YO

Bultos en la piel de nuestras mascotas

Hospital Veterinario Universidad de Murcia Jueves, 15 de Diciembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

La aparición de abultamientos y masas en la piel o bajo la misma, en nuestras mascotas, es uno de los motivos más frecuentes de preocupación de los propietarios de perros y gatos. Por lo general no suelen ser tumores malignos, aunque nunca es posible de descartarlo sin realizar un adecuado estudio citológico o histopatológico.

 

La forma en la que se pueden detectar estos abultamientos es principalmente la palpación, aunque en muchas ocasiones con tan solo acariciar a su mascota con frecuencia, durante su cepillado o simplemente por observación pueden ser notados.

 

A pesar de que estos bultos pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo del perro o el gato, las partes del cuerpo con mayor incidencia en las que se suelen localizar son extremidades, mamas, vientre o cabeza.

 

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Los abultamientos diagnosticados con frecuencia en nuestras mascotas son:

 

Quistes,normalmente debidos a la obstrucción de una glándula sebácea. Suelen tener un color blanquecino y duro al tacto, siendo el York Shire Terrier, la raza con más tendencia a presentarlos. En algunos casos, estos quistes pueden infectarse y secretar un líquido purulento, grasoso y con mal olor.

 

Los hematomas son acumulaciones de sangre, que aparecen tras un traumatismo y normalmente se reabsorben por sí mismos.

 

Abultamientos tras la administración de una vacuna, por lo general desaparecen en un par de semanas. Aunque, en el caso de los gatos se ha de tener mucha precaución ya que estos bultos pueden transformarse en tumores de alta malignidad.

 

Pápulas, que son bultitos secundarios a reacciones alérgicas o sarna.

 

Pústulas, que son granitos con contenido purulento secundarias a infecciones bacterianas de los folículos pilosos y se pueden tratar con fármacos.

 

Los abscesos son acumulaciones de pus, dolorosas, debidas normalmente a heridas mal curadas o mordeduras de otros perros, que, aunque pueden ser curadas con tratamiento médico, en ocasiones, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para su resolución.

 

Los ganglios linfáticos pueden estar aumentados, manifestándose en diferentes zonas del cuerpo (bajo el ángulo de la mandíbula, en la entrada al pecho o extremidades posteriores) y suelen evidenciar la existencia de infecciones sistémicas, tumores (como el linfoma) o metástasis de tumores malignos.

 

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Los tumores benignos que se manifiestan comúnmente son:

 

+ Lipomas, que son acúmulos locales de tejido graso, con forma ovalada o redonda y blandos al tacto.

 

+ Papilomas, más frecuentes en el perro y cuyo origen es el virus del papiloma. Son bultos rugosos, irregulares y pueden tener diferentes colores (rosa, gris), siendo las zonas más afectadas la cara, hocico y ojos. Diagnosticándose sobre todo en perros geriátricos o inmunodeprimido.

 

Con respecto a los tumores malignos de piel, los que se observan habitualmente son:

 

+ Mastocitoma, que aparecen como bultos en los que hay perdida de pelo, enrojecimiento e hinchazón. Son las razas braquicéfalas, como el Bóxer los más propensos a manifestar este tumor.

 

+ Fibrosarcoma, son bultos irregulares que aparecen bajo la piel, presentándose sobre todo en el Dóberman, Golden Retriever o Setter.

 

+ Carcinoma mamario. Se desarrolla sobre todo en hembras geriátricas, no castradas.

 

+ Carcinoma de células escamosas, observándose como pequeños bultos, localizados sobre todo en la zona de la cabeza.

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Por todo ello y dado que los abultamientos pueden ser una señal de que algo no va bien, para poder garantizar el bienestar de nuestras mascotas es importante que sean detectados e identificados por su veterinario de confianza, de una forma temprana, ya que en muchas ocasiones su tratamiento requiere un procedimiento quirúrgico (para ser extirpados), la administración de quimioterapia o incluso radioterapia.

 

 

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