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ENTRE TÚ Y YO

Regálame mi belleza

Feliz piel, feliz Navidad

Victor Salvador Martes, 20 de Diciembre de 2022 Tiempo de lectura:

 


Llegan fechas de amor y fraternidad. Lo mismo el tema de hacer regalos o de hacer la carta a Papá Noël, Reyes Magos, se inventó por el simple hecho de que, a los niños, y no tan niños, se les mime en una fecha determinada. Sin meternos en una discusión de marketing y empresa, y sin querer hacer que se les caiga un mito a más de uno diciendo que Papa Noël era de color verde en sus inicios, hablaré de lo que más me gusta, que es la belleza y los lazos emocionales asociados. 

 

Puede que haya una teoría que a lo largo del año, todo lo que cargamos a nuestra conciencia, lo liberamos en forma de regalos a final de dicho año, como si fuese un rappel de empresa y así resetear nuestro contador de acciones y pensamientos a cero. 
    

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Un regalo no tiene por qué ser caro, subido de precio, difícil de encontrar o exclusivo para que sea efectivo como tal. ¿Cuántos pañuelos, calcetines, colonias Brummel y pijamas han coleccionado alguna que otra generación de padres? ¿O batas, fulares, zapatillas o kit de manicura que han hecho lo propio con madres? 

 

Si analizamos bien, cualquier cosa puede ser un regalo y en cualquier época del año. 


    
¿No hay mejor regalo que una sonrisa de alguien desconocido por la mañana en cualquier tienda, banco o simplemente en un ascensor?

 

No hay mayor regalo que un - ¡Buenos días, princesa/príncipe! A la pareja o a un hijo.

 

Y un abrazo de “energía”, como los denomino yo, a alguien que lo necesita en un momento dado. Y esto puede ser en verano, otoño o primavera. 

 

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En el mundo de la cosmética y belleza, lo tenemos más fácil porque lo que se regala es una ilusión. No me refiero a hacer un regalo de una fragancia por ejemplo a alguien que no sabemos sus gustos y que nunca se va a aplicar. Ese tipo de regalos serían los de compromiso. 


Hay una cosa que me da muchísima rabia y pena a la vez, es regalar dinero. Si supiese la gente la frialdad y el desinterés por la otra persona de ese gesto, creo que se lo pensaría.


Denota que no nos molestamos en saber sus gustos o aficiones y con la excusa de —¡Es que eres muy raro o es que tienes de todo!, se escudan bajo un paraguas de hielo. 

 

En los centros de belleza, encontramos unas tarjetas regalo con normalidad durante todo el año al igual que en cualquier otro sector. Cuantas veces vemos a gente que te dicen que no tengo tiempo de cuidarme, que no sé cómo, que si es caro, que si yo para qué voy a cuidarme ya, etc.

 

Pues es un día a día del valle de las excusas que con normalidad es por desinformación. 


Me encanta ver la cara de las personas que salen de un servicio de belleza gaviota o corporal, donde su rostro denota una paz y serenidad, que eso sería ya de por sí un regalo. 


Es lo que llamamos experiencias y las experiencias son en cada momento de nuestros días. A mi, regálame vivencias. 

 

 Una de las cosas que no podemos recuperar nunca, es el tiempo perdido. Si regalo una experiencia de 60 min, por ejemplo, a una persona, le estoy dando una dádiva con él mismo que lo más seguro no lo aprecie en su rutina diaria, pero si encima me están mimando la piel, se convierte en algo sublime. 

 

No conozco a nadie al que no le guste un regalo. Aunque sea el más gruñón de la tierra. En algún lugar tiene un corazoncito que está haciendo una mueca o atisbo de sonrisa que lo mismo tenía escondido desde hace años. 

 

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No me regales algo que se me olvide. No me regales algo que se desgaste. Regálame algo que me perdure en la memoria, en mi subconsciente y cuando tenga un recuerdo que, seguro que viene en forma de imagen, olor, situación, me transporte a esa sonrisa con esa persona en cuestión. Eso nunca se olvida. 

 

Podemos encontrar esa tarjeta regalo con infinidad de servicios, pero lo mejor sería que directamente demos la tarjeta a la persona escogida con un tratamiento abierto y según necesidades que tenga, hacerse lo que quiera o lo que le pida el cuerpo en ese momento. 

 

Una gran idea es hacer una Beauty party con la persona escogida. O si es una pareja, un tratamiento dúo con ágape.
 

Como vemos, las fórmulas pueden ser muy variadas y no dejan indiferentes a nadie. 

 

Toquemos el core de la persona indicada y saquemos a pasear su belleza interior que, con la simple sonrisa como decía antes, ya se refleja. 

 

Regalémosle que pueda ver su belleza y sacarla a pasear en forma de orgullo.
 

Todos somos bellos fuera de estereotipos, aunque sea para nuestros padres.
 

¡Feliz Piel y Feliz navidad!

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