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Opinión | Mente sana, empresa sana
Jueves, 22 de Diciembre de 2022
Roberto Crobu

Estrés navideño, productividad laboral e (in) felices fiestas

 

“Ya estamos otra vez de Navidad: qué hartazgo Roberto: trabajar hasta las mil”.


“Este año espero se pase rápido la Navidad”.


“No me gusta la Navidad y ojalá pase rápido también este año”.


“Afortunadamente este año tenemos que trabajar y no vamos a ver a la familia política”. 

 


Estas son algunas de las frases escuchadas en consulta a lo largo de mi carrera profesional en periodo navideño. 
Y la verdad, la Navidad es una época extraña: si algunos la viven con extrema ilusión, otros todo lo contrario. Nunca llueve al gusto de todos. 


Y no nos damos cuenta, pero el periodo navideño supone una época de incremento del estrés en general, y una pérdida importante de la productividad en las empresas: más aun en España, donde a la semana de Navidad + Año Nuevo, se añade el macro puente de la Constitución + Inmaculada Concepción, el encendido de luces en las ciudades, la semana de la Epifanía (Reyes Magos) y los varios actos sociales cómo comidas de empresa, funciones en los colegios y lotería del 22 de diciembre. 


Todo ello supone una gran alteración del ritmo de trabajo y una descompensación en las cargas laborales y alteraciones de los horarios (sobretodo en las cadenas logísticas y de comercio), y auténticos malabarismos en la conciliación trabajo-familia. 


A la presión por tener que asistir a las cenas y comidas de empresas, ahora se añade por parte de algunos, el miedo a resultar grabados por el clandestino móvil de algún compañero y exponerse a su divulgación por la organización.


Colas en los centros comerciales, aglomeraciones, retenciones e incremento de los precios por las fechas señaladas son más consecuencias que añaden leña al fuego.  


No es de extrañar que sólo por el aspecto laboral, la Navidad puede suponer a algunas personas una carga extra de trabajo, estrés social e inseguridad emocional. 


Pero a ello se añaden otros aspectos de carácter personal y familiar.


La Navidad tiene un carácter especial que hace que los recuerdos se fijen mucho más en la memoria. Todos tenemos en nuestros recuerdos episodios asociados a la Navidad. Lo cual es positivo cuando los recuerdos son agradables, pero puede ser muy incómodo cuando éstos  tienen una marcada connotación negativa: personas que perdieron a familiares en Navidad, sufrieron violencia, tuvieron conflictos con familiares desde los cuales dejaron de hablarse o enfriaron su relación, sufrieron accidentes o enfermedades cuyo recuerdo les conecta con sentimientos desagradables


Los demás factores hacen el resto: tener que viajar y afrontar trayectos incómodos cuándo uno desearía más bien estar en casa, o el simple hecho de encontrarse solo y sentirse desafortunado, creyéndose uno el único desgraciado que no disfruta de la Navidad como el resto de las familias tradicionales que aparecen en los reclamos publicitarios de estas fechas.    


Por ejemplo, puede que sea la primera Navidad que pases tras muchos años sin tu pareja, o sin tu padre, hermano/a o amigos. Puede que sea tu primera Navidad sin tus hijos por un divorcio o separación reciente. Pero, no por ello debes caer en la falacia conceptual de pensar que la Navidad no tiene que gustarte necesariamente. Tampoco creas en los anuncios publicitarios que te idealizan situaciones 'tipo' cada vez más singulares y alejadas de la multitud de formas que a día de hoy existen de pasar la Navidad. 


No por ello debes de caer en el error de culpar a la Navidad y dejar que esto afecte a tu estado de ánimo e incluso tu productividad en el trabajo.


Al final la Navidad no deja de ser una oportunidad para enfrentarnos a nuestros propios miedos y resistencias, como si el tiempo nos diera una oportunidad más para confrontarnos con nosotros mismos, darnos cuenta de lo que no estamos siendo conformes, y tomar la determinación de cambiar. 


No es que la Navidad no te guste: más bien, detrás de esa creencia hay un por qué y un motivo. Encuentra el motivo y date el permiso de tratarlo: pide ayuda profesional si no sabes cómo hacerlo o tienes dificultad. 
Aprovecha la Navidad para tomar conciencia y cuidar tu salud mental. Tal vez sea esta la última Navidad que te incomode. 


Este es mi deseo para ti en estas fiestas venideras. 


Que sea feliz o infeliz Navidad, esto no quita que te desee que este momento resulte, al menos, útil y provechoso.     

 


Roberto Crobu es Psicólogo de Trabajo y Psicólogo Clínico.   https://www.linkedin.com/in/robertocrobu/ 

 

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