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ENTRE TU Y YO

¿Llegará la Navidad?

Manuel Menárguez Miércoles, 21 de Diciembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Para comprender este tiempo, que inunda las calles con luminarias vacías, y con la confesa ilusión llena de esperanza de un mejor año, vamos asomándonos a un camino cada vez menos espiritual y más material.

 

Perdida toda la inocencia que nos había acompañado desde la niñez, cuando éramos demasiado jóvenes y siempre esperábamos con impaciencia este tiempo, para descubrir esas promesas ocultas y despertar imaginarios sueños, quizás motivados por esos abuelos y familiares cercanos, trasmisores de una celebración entrañable, hoy casi perdida, ese Nacimiento que siempre fue inédito y que se repite año tras año como un misterio inexplicable, ¡solemne!

 

Sobrevive en nosotros, esas personas añadas, que como buen vino se va reconciliando con el paso de los años, mirando en nuestro interior, inaccesible, vemos como se están perdiendo estas enseñanzas de nuestros mayores; tenemos que buscar sin reservas, sin secretos, esta filosofía de amor, sin abandonar esas sensaciones primitivas, desencadenantes en estos días de confraternidad.

 

En contraposición a esa guerra, lejana geográficamente, pero de sufrimiento tan cercano y visceral; maloliente y degradada como todas las batallas, que se atragantan en nuestra desolada memoria, que, impregnada de ingenuidad y con desaliento, va llenando nuestra retina sin piedad de miserias.

 

Incluso invadiendo nuestra alma, despertamos en estos días, como rayo de sol, calentando esos corazones fríos y maltrechos, con una profecía brillante, llena de luz, que consigue hacernos olvidar esos duros enfrentamientos, arrepintiéndonos de esos momentos de ira y sinrazón, traicionados.

 

Ni lluvia, ni nieve, ni huellas de destrucción, solo desolación, ni fuego que calcina todo a su paso, pueden con estos momentos de veneración, hacía ese hijo de Dios, nacido en Belén, ese misterio de fe; de nuestra tradición y lo mejor de nuestra filosofía; satisfecho de esos valores heredados que, tristemente, se van dejando de lado por mundanos deseos. Seguimos decepcionados por unas desocupadas esperanzas de tiempos anteriores que, con frívola indiferencia, ninguneamos.

 

Volveremos a esos sentimientos entrañables y con renovada fuerza, sin inmovilismos, sin descanso, recuperaremos esas enseñanzas rejuvenecidas, encarnadas de sencillez y de amor al prójimo; brillando como la estrella de Belén, guiándonos de nuevo, de la oscuridad al humilde pesebre.

 

[Img #94835]

 

Fértil vida naciendo, en esa quietud mágica, sobrenatural, rutilante de luces y sombras, de eternidad. Es el triunfo de la atemporalidad de una obra vibrante, llenando vacíos repletos de odio e indiferencia. Justo en este momento, bloqueados en nuestro tiempo evanescente, y cubiertos de una envoltura artificiosa, nos creemos poseedores de una cultura cambiante, de una superioridad engañosa; que el mundo está, para conseguir siempre nuestros deseos.

 

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