
El Consejo Económico y Social de la Región publica hoy el boletín de diciembre de Coyuntura Económica. En el documento se señala que la economía regional ha mostrado signos de desaceleración gradual conforme avanzaba el año 2022 e incluso a mediados de verano, algunas entidades especializadas en análisis económico estimaban incluso que podría entrar en recesión en el tramo final de la anualidad. Sin embargo, destacan, a tenor de lo que revelan los indicadores de coyuntura recientes, resiste con más firmeza de la esperada.
Varios factores estarían promoviendo que la economía murciana crezca por encima de las previsiones. Consideran que los mercados laborales son robustos y que se mantienen los efectos de la apertura tras la pandemia, lo que provoca una demanda fuerte. Además, señalan, la evolución favorable en los precios del gas y otros indicadores hacen prever que la economía de la Región aguante mejor que la de otros territorios españoles.
Las principales dificultades pueden situarse en el sector primario, que parece estancado por culpa sobre todo del pronunciado incremento de los costes de producción, con energía más lubricantes y fertilizantes a la cabeza. Las lluvias abundantes de principios de año han condicionado también el descenso de las producciones de determinados cultivos de regadío. Este panorama puede verse contrarrestado por el alza de los precios percibidos por agricultores y ganaderos, aunque sería incierta la repercusión de todo lo anterior en la renta agraria. En términos de empleo, la evolución interanual es a la baja.
La industria regional aguanta mejor y el índica de precios industriales se estaría moviendo de forma activa sobre todo en el sector de bienes de consumo duraderos y en el de la energía.
En cuanto a la construcción, esta se estaría beneficiando del impulso de la obra pública, mientras que, en el sector de la edificación residencial, los últimos datos no permiten obtener una conclusión: la estadística de visados de vivienda apunta al optimismo pero el número de las iniciadas conlleva una cierta reducción de la actividad.
Asimismo, el comercio exterior vuelve a presentar unas cifras vigorosas, conforme a la intensidad del aumento interanual que presentan tanto las exportaciones como las importaciones, en primer lugar en su componente energético, pero también con una aportación muy destacada de las producciones no energéticas. Esta expansión se debe al crecimiento de los precios, ya que, al menos en las ventas exteriores, su volumen, con signos de debilitamiento en los últimos meses, disminuye.

