Paloma Jáudenes en 2021, coincidiendo con un rediseño del logoipo y la marca
La empresaria Paloma Jáudenes, cofundadora de Pequeña Moma, dice adiós definitivo a la empresa que en 2013 abrió su primera tienda y hace unos meses presentaba suspensión de pagos y posterior liquidación.
La cartagenera se despide oficialmente a través de la red social Linkedin. Afirma que cierra una etapa y que pasa página. “Hay que saber cuándo llega el momento y aceptarlo. Por eso hoy quiero compartir con vosotros mi salida de Pequeña Moma .Aunque con un nudo en la garganta, y cargada de nostalgia, me marcho orgullosa de haber compartido tanto con tantos. Orgullosa de muchos años de trabajo duro, de mil retos superados, de tantas experiencias…”.
Aunque no da pistas del futuro de la marca, el administrador concursal que interviene en el concurso llevaba tiempo buscando un inversor que se hiciera cargo con la unidad productiva y las tiendas. Las negociaciones ya se han cerrado, según ha sabido este periódico.
En su despedida, Jáudenes reconoce que “los últimos años han sido muy duros y este último, el peor".
Desde que naciera hace ya una década Pequeña Moma ha sido como otro hijo para mí, me ha dado los mejores y los peores momentos: me ha hecho reír y llorar, por ella me he desvelado, me he arriesgado hasta el infinito, me ha dado momentos inolvidables junto a un equipo extraordinario (mi otra familia), en definitiva, la he visto crecer con todo lo que ello implica. Por eso, aceptar el fin es, como os podéis imaginar, duro y doloroso, una de las decisiones más difíciles de mi vida.
Sin embargo, sigo convencida de que el viaje no es el destino, sino el camino. Y Pequeña Moma ha sido una parada intensa y maravillosa a lo largo de ese camino.
Ahora, mucho más madura y con mucho aprendido, puedo seguir andando, seguir recorriendo un camino que, eso sí, aún no sé a dónde me llevará. Lo que sí sé, es que seguiré poniendo toda mi energía y, sobre todo, todo mi corazón en cada nuevo paso del camino. Y también sé que, a mi lado, seguirán estando mi familia y mis amigos. Aquellos que han sido un pilar y un sustento imprescindible en los días más grises y también la mejor de las compañías en los momentos de celebración. Aquellos que han sabido mantenerme con los pies en la tierra y darme alas cuando las necesitaba.
A todos ellos: gracias. Gracias porque sin vosotros el viaje no hubiese sido el mismo. Gracias, porque sin vosotros el camino hubiera sido otro. Gracias a mis hijos: por vuestra paciencia, vuestra generosidad infinita… y perdón por no haber estado cuando debía.
Gracias a Ramón Avilés Gil por haberle puesto colores al año más oscuro; por estar a mi lado enseñándome el lado bonito de la vida: el amor.
Y también gracias a todos vosotros: clientes, proveedores, instituciones… a todos los que, de forma personal o anónima, habéis estado ahí haciendo que lo que un día solo fue un sueño se transformara en una realidad. Todos habéis hecho que mi Pequeña Moma cobrara vida.
Ahora, estoy tomando aire (casi aprendiendo a respirar otra vez), mirando al frente, visualizando por dónde sigue el camino y recomponiendo mi mochila para volver a emprender el viaje con paso firme”.

