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ENTRE TÚ Y YO

Lady J; la dolorosa búsqueda del amor

Francisco Luis Velasco Miércoles, 01 de Febrero de 2023 Tiempo de lectura:

 

Hay personas que quedan marcadas de por vida por una relación amorosa repleta de altibajos emocionales, sentimientos de euforia y ebriedad del enamoramiento. Otras que han ensayado innumerables veces que alguien se disculpe con ellas por momentos de tirantez producidos por tensiones exaltadas, que cualquiera podría pensar que era obvio que alimentaran una suerte de infortunios.

 

Hay personas que prefieren erigirse en amantes desdichados, huir ante la desesperación en busca de un nuevo espacio existencial, resguardarse en sus réditos profesionales, quedar rodeadas de lo abyecto, del vacío, de un concreto momento de descontrol provocado por la rabia o fantasmas. Otras que caen de rodillas llamadas por el sufrimiento y quedan afligidas por la ira, el miedo, el rencor o el odio. Otras por una canción y algunas, muy pocas, por una película. Este es el caso que nos ocupa hoy, el filme de 2018 Lady J, una película dirigida por Emmanuel Mouret.

 

Su duración no supera los ciento diez minutos, pero habrá quien la recuerde toda su vida, no tanto por la escenografía y dirección artística o los actores que participaron como por ser única e irrepetible. Y esta lo es, por el mensaje que trasmite; la dolorosa búsqueda del amor.

 

Más allá de querer que este artículo desarrolle un tema de desencuentros amorosos y la locura por el amor, quería decir que mi pretensión es que sirva para rendir homenaje a aquellas personas que tanto admiro; las que nunca se rinden ni tiran la toalla, las que esperan que la recuperación no tarde en producirse. Las que salen del espacio constreñido y aislado, del improvisado refugio generado por la locura y la ira. Las que saben que el amor es un camino de ida y vuelta y no una patología estanca sin posibilidad de cura. Pues, de hecho, de todo se sana, en algún momento llegará el sosiego, todo es transitorio salvo la muerte, y puede recuperarse el amor.

 

Las que son capaces de perdonar y perdonarse lo imperdonable, las que sortean cualquier obstáculo incluso la desconfianza, los malentendidos, las terceras personas, los deseos de venganza, los celos y el miedo. Las que reconocen que el hecho de no haber sacado todo el partido posible a una relación prometedora puede deberse a que su interés principal no estuvo puesto en la citada relación. Las que cuando ven que no sirve de nada lo que hacen, optan por otra vía; las que hagan falta. Las que con la experiencia acumulada recobran el juicio. Aquellas que harían cualquier cosa por ganarse el corazón de la persona que aman. Las que como le ocurre en la película al Marqués de Arcis, buscan hasta la saciedad y por fin encuentran el auténtico amor.

 

En muchas ocasiones, a través de la búsqueda del amor se esconde el deseo de llenar un vacío interior, huir de la dolorosa soledad. Pero, para encontrarlo has de amarte a ti mismo, quererte y aceptarte tal cual eres. Siendo consciente de tus luces y tus sombras. Solo cuando se está en ese punto se es capaz de amar y aceptar de verdad a tu pareja. Tenerse aprecio en lo físico y lo mental. Estar preparado, listo y dispuesto. Luchar por recuperar tu mente en medio de una oscuridad impenetrable. Entender los límites que marcan el respeto mutuo, la reciprocidad, la confianza, la lealtad, la sinceridad, la fidelidad o la honestidad. El amor hacia la otra persona no es posible sin esas premisas.

 

Se me hace un nudo en el estómago al entender que, muchas manifestaciones que dos amantes se realizan mientras se relacionan diaria o esporádicamente rozan lo absurdo y al final, solo funcionan como metáfora de la dolorosa constatación del fracaso de algo que se llamó amor, cuando debió llamarse de otro modo.

 

Esperemos que, a todos vosotros, queridos amigos, os ocurra lo mismo que al Marqués de Arcis que, a pesar de que Madame de La Pommeraye, la rica viuda despechada trama un plan para vengarse de él con la ayuda de una joven, en realidad, le hace al Marqués el mayor favor de su vida. Mi recomendación es que la vean. Espero que la disfruten y quizá, les reconforte.

 

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