
Tras una mala campaña de aceituna debido a la poca cantidad recogida por las condiciones del tiempo durante 2022, el sector alertó de una espectacular subida de los precios para el consumidor; y así se ha podido comprobar en los lineales de los supermercados, donde el aceite de oliva virgen extra alcanza y supera los seis euros/litro. Y otro tanto ocurre con el resto de aceites, tanto el virgen y el lampante. En origen, los precios actuales están en torno a un 70% más caros que hace un año.
Sin embargo, sus precios en los mercados mayoristas están a la baja en las últimas semanas. Así lo constatan tanto grandes cooperativas como Oleoestepa -que representa a más de 7.000 productores andaluces y a una veintena de almazaras-, como Poolred, un sistema de información de precios en origen del aceite de oliva. Esta tendencia a la baja también puede comprobarse en los últimos informes semanales de coyuntura que publica el ministerio de Agricultura.
Estas fuentes atribuyen la moderación y bajada de los precios a una menor demanda de los consumidores. Precisamente la inflación ha conllevado un cambio en los hábitos de compra y gasto de los hogares.
El precio por tonelada del aceite de oliva virgen extra de menos de 0,8 grados de acidez, rondaba los 5.500 euros en los primeros días de enero, y en la última semana se cotiza a 5.350.
Es similar el descenso en el aceite de olive virgen de hasta dos grados, cuyo precio es de 4.890 euros/tonelada, frente a los más de 5.000 euros hace un mes.
En el caso del aceite lampante, la diferencia es aún mayor, pasando de 4.860 en la primera semana de enero a los actuales 4.570 euros, según la referencia publicada la semana pasada por el ministerio de Agricultura. Su cotización está incluso, por debajo de las registradas en los primeros días de diciembre.

