
Corre el rumor de que el Estado está indefenso. De que el orden constitucional ha quedado desprotegido. La derogación del delito de sedición, la rebaja de las penas por corrupción, la reforma de la malversación hecha a medida de los 'socios independentistas', la reforma de la Justicia y de las mayorías parlamentarias para remozar el Tribunal Constitucional, los indultos a golpistas, los favores a etarras o la escandalosa manipulación de RTVE, son prueba palmaria de ello.
Este Gobierno del 'sí es sí' nos está obsequiando con un ciclo de escándalos inagotable, pero cierto es, que fueron la fuerza política más votada en las pasadas elecciones de 2019. 120 escaños, 6.792.199 votantes y un porcentaje del 28,25 % de los votos emitidos. Es de entender pues, que, una mayoría de ciudadanos quería que ocurriera precisamente lo que está ocurriendo en nuestro país, ¿verdad?
Me atrevo a decir que no, pues la descomunal carga que ha supuesto para el conjunto de la Nación entera pactar con determinados inconmovibles (independentistas y podemitas) y alcanzar la deseada mayoría, en ese reparto entre trileros 'patrios' de los atributos, dispensas y gobiernos, los españoles han sido galardonados con el fanatismo sectarista y la necedad como premio gordo. No hay más que echar un vistazo al Consejo de Ministros, compuesto principalmente por auténticos 'personajillos' y 'personajillas' vulgares y corrientes, mediocres por decir algo, cuando no indiscutiblemente ineptos, arrogantes, altaneros, egoístas o carentes de escrúpulos. Y, en la mayoría de los casos con pobre, nula o ninguna formación académica ni experiencia en el ámbito de la gestión. Aun así, legislan alegres como perroflautas danzando bajo la luz roja de un semáforo, mientras ponen en peligro el futuro de todos los españoles y el de nuestros hijos, a sabiendas de que su nómina está bien blindada a fin de mes.
Como ejemplo; aquellos que con el 12,97 % de los votos en 2019 y, arropados por la culpabilidad cómplice de un PSOE rendido a sus maldades. Podemos, (sí, sí, han oído bien), legisla como Pedro por su casa sobre cuestiones fundamentales que afectan de pleno a nuestras vidas y nuestra economía, excarcela por arte de birlibirloque a violadores de mujeres y niños, disputa, riñe y fuerza el fastuoso modelo de Estado del que gozamos, y como no, la figura del Rey, les repugna eso de la unidad nacional por muy consagrada que esté en la Constitución, se pegan como lapas a cualquier movimiento independentista, sin tener en cuenta si las manos de aquellos que apoyan están llenas de la sangre de miles de inocentes. Eso de la propiedad privada les repele tanto como la libertad de empresa pues, a ellos y a sus incondicionales les va más lo de la 'okupación' arbitraria de viviendas.
Los ejemplos son infinitos. Más que claro ha quedado que sus decisiones nacen de sus propios prejuicios, que, cegados por el dogmatismo y el adoctrinamiento se olvidan de las consecuencias de sus actos. La tienen tomada con la Ley y nos obsequian una y otra vez con la más absoluta carencia de cierta técnica jurídica primaria con idéntico jolgorio inconsciente con que idolatran los lemas vacíos del populismo que los alzó al poder. Créanme si les digo que, algunos, han dado muestras de sobra para ser catalogados de peligrosos, perjudiciales, nocivos, e inagotable fuente de enfrentamiento e incertidumbre.
Fíjense en la última fechoría, tras la modificación del Código Penal by Belarra, matar a una rata que se cuele en tu casa puede suponer penas de hasta 10 meses de prisión. Y si quieres tener un perro en casa, deberás superar un cursillo, pago de tasas, seguro, etc.. Y yo me pregunto: ¿Qué prueba o cursillo han superado ellos para ocupar un despacho de tamaña responsabilidad? Siempre habrá quien diga que 'han sido elegidos en las urnas', pero no es así. En nuestro país no se vota a la persona o personas, se vota una lista cerrada con candado de un determinado partido. Si tenemos en cuenta las mentiras vertidas con total impunidad en la época de campaña electoral y las promesas que nunca llegan a materializarse formando parte del juego admitido por cansancio, me temo que los perores temores se han hecho realidad; estamos solos e indefensos en manos de la banda de curro Jiménez y unos secuaces de extrema izquierda que nos han impuesto sin que los hayamos elegido ni los queramos en el Gobierno.

