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ENTRE TÚ Y YO

¿Qué vale tu vida?

Ricardo Gay Férriz Miércoles, 15 de Febrero de 2023 Tiempo de lectura:

 

En las calles de Tegucigalpa presencié un ¿presunto asesinato?, cuando una persona que acababa de saltar la pared de una lujosa propiedad de Comayagüela, moría desangrado en la calzada por los disparos del ejército hondureño. Horrorizado, urgí al conductor del vehículo que me llevaba, a pararnos. Su respuesta fue: por las pintas que tiene, es un ladrón de las chabolas de Quebrachitos. Es más eficaz y económico acabar con ellos así, que engrosar el sistema judicial y las cárceles que ya de por sí están repletas.

 

Un tiempo después, circulando imprudentemente de noche por la Carretera Panamericana en Costa Rica, poco antes de llegar al Cerro de la Muerte a 3345 metros de altitud, otro incidente me impactó: un camión se había salido de la carretera y el conductor requería auxilio. La persona que conducía mi coche aceleró ante mi estupefacción, aduciendo que podía ser una trampa mortal, dejando al accidentado en la cuneta.

 

[Img #95954]Me he cuestionado muchas veces ¿qué vale mi vida?, ¿qué vale la vida de los demás?

 

En el primer caso, la vida de aquel hombre que yacía desangrándose en la capital hondureña valía solo el precio de una bala de un subfusil. En el segundo caso, la vida de aquel camionero podía haber costado la nuestra.

 

No pensaba escribir hoy sobre este asunto. Si lo hago se debe a que en uno de los talleres de educación afectivo-sexual que estoy teniendo con jóvenes de 15 a 18 años en colegios de diversas ciudades españolas, ante las preguntas que les lancé “Quién eres tú” (cuestiones que abordamos en el artículo del 30 de diciembre: Sin trampa ni cartón) y¿Qué vale tu vida?”, una joven de 15 años me “soltó” una respuesta tan brutal y descarnada que no tengo valor de poner negro sobre blanco aquí. Lo resumo, de una forma más “digerible”: Yo soy un error de cálculo de mis progenitores; y yo valgo los segundos de placer de dicho error. Otros jóvenes más corearon su respuesta.

 

¿Tan poco vale una vida? ¿El coste de una bala, un instante de miedo, unos segundos de placer…?

 

Tomé la respuesta como una oportunidad para debatir con ellos cuestiones nucleares. La primera, una persona que es capaz de asesinar, de causar daño a otro, de instrumentalizar el cuerpo ajeno… ¿es una persona? Y si lo es, ¿crees que se sabe amada por alguien y, por lo tanto, es capaz de amar a los “otros”?

 

Llegamos a un acuerdo de entendimiento: cada persona es única e irrepetible. No ha habido, ni hay ni habrá nadie como ella. Alguien que es único, ¿tiene precio?... Otra cosa es que me guste, me caiga bien, me ayude o, por el contrario, me haga daño. A veces puede que hasta mucho daño.

 

La siguiente cuestión fue: ¿soy digno de un amor imperecedero, no condicionado…? ¿No lo es acaso la pieza única de una subasta que todo el mundo desea comprar y poseer…? ¿No la “ama” todo el mundo?

 

La última reflexión que hicimos: Y si no he sido amado nunca -los adolescentes acostumbran a irse a los extremos-, ¿Qué vale mi vida…?

 

Coincido en que es esencial para todos nosotros no solo sabernos, sino sentirnos amados. Tener la certeza de que importamos para alguien.

 

No obstante, pienso -no sé si coincidirás conmigo, apreciado y paciente lector- que, al final, nuestra vida importa esencialmente lo que nosotros hayamos amado a los demás; lo que dejamos de poso en los otros y en su historia; el valor añadido que aportamos a otras vidas.

 

[Img #95955]Tal y como contaba en el artículo en el que narraba mi propia muerte bajo aquel alud de nieve El punto de no retorno , al final de tu vida, no importa tanto cuánto te amaron, sino cuánto amaste tú. Eso es lo que nos hace fieles a nuestros compromisos, lo que hace que la vida de los demás no tenga precio.

 

Si comenzamos a amar a los más próximos, quizás podremos sabernos y sentirnos queridos por alguien. Nuestra vida valdrá más que una bala, o unos instantes de placer. Todo depende de las elecciones que hagamos ya, hoy y ahora; porque el final depende del principio.

 

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