Josu Jon Imaz es consejero delegado de Repsol
Repsol ganó el pasado año 4.251 millones de euros, de los que cerca del 64% procedieron del negocio internacional. Aún así, los beneficios anotados en 2021 y 2022 (6.750 millones de euros) no permiten compensar las pérdidas de los ejercicios 2019 y 2020 (7.105 millones de euros).
La energética señala que la coyuntura internacional provocó que se tensionaran los precios de las materias primas y que la seguridad de suministro energético se situase como una de las principales prioridades en Europa.
La guerra y las sanciones impuestas a Rusia por la Unión Europea tuvieron un impacto directo en los mercados energéticos del continente, muy dependientes de los hidrocarburos rusos. Los precios del gas y, posteriormente, del crudo, se incrementaron de manera abrupta durante el primer semestre de 2022, acentuando su aumento según se fueron anunciando sanciones a Rusia. El crudo se acercó entonces a 140 dólares por barril, niveles máximos desde el año 2008.
En 2022, Repsol invirtió 4.182 millones de euros para avanzar en la transformación de su actividad, un 40% más que el año anterior. La mayor parte de esta cantidad se empleó en proyectos en la Península Ibérica y Estados Unidos. En concreto, la compañía invirtió en España 1.400 millones de euros durante el ejercicio. Para impulsar su perfil multienergético, Repsol tiene previsto realizar una inversión orgánica histórica, de más de 5.000 millones de euros, en 2023. El 35% de estas inversiones se asignarán a proyectos bajos en carbono.
Inversión histórica en Cartagena
La transformación de sus grandes centros industriales, seis de ellos en España y Portugal, concentra una parte relevante de las inversiones. Estos polos generan una importante actividad económica y siguen siendo pieza indispensable para la generación de empleo, en un claro contraste con el escenario europeo, donde se han cerrado 24 refinerías en los últimos 15 años. En 2023, Repsol seguirá dando pasos para asegurar el futuro de sus centros industriales, con hitos como la puesta en marcha en Cartagena de la primera planta de biocombustibles avanzados de España, a la que destinará un total de 200 millones de euros.
La actividad desarrollada en todo el mundo por Repsol derivó en la mayor contribución fiscal de la historia de la compañía, superior a 17.000 millones de euros para el conjunto del ejercicio, de los cuales más del 70% se pagaron en España. Según afirma la compañía que dirige Josu Jon Imaz como consejero delegado, Repsol es la empresa del Ibex 35 que más impuestos paga en el país.







