
El precio del aceite de oliva sigue imparable y no hay expectativas de que baje, al menos a lo largo de este año debido principalmente a la escasa cosecha. En el mundo, la recogida de aceituna en la 2022/2023 ha descendido un 23%; en Europa un 34% en Europa y en España hasta un 48%, como reconocía hoy Ignacio Silva, presidente de Deoleo, la mayor productora mundial de aceite de oliva como marcas como Carbonell, Koipe, Elosúa y otras 17 más.
Los últimos datos sobre precios publicados por el ministerio de Agricultura reflejan que la semana pasada el aceite de oliva virgen extra se pagaba en la almazara a 525 euros/100 kilos (esto es 5,25 euros/kilo), que es un 61% más alto que hace un año y prácticamente el doble (95%) que en la misma semana de 2021.
En otras categoría de aceite las diferencias son ligeramente menores. En el caso del virgen se paga a 4,5 euros/litro, un 56% más que hace un año y más del doble que en 2021. En cuanto al lampante, en un año se ha encarecido un 53,5% y alcanza por 4,5 euros/litro y casi un 94% en dos años.

