
No en todas las expresiones que manejamos en nuestra vida cotidiana el sentido literal y el figurado van tan de la mano como en Una llamada al orden. Pensándolo bien quizás solo se dé en mi caso. Sí, sí, para algunos miembros de mi familia soy una persona desordenada y también para algún que otro jefe que tuve cuando trabajaba por cuenta ajena. Cuando me señalan este rasgo, por no decir defecto, una reprimenda le acompaña. Curiosamente muchos amigos y conocidos no están de acuerdo, puede porque soy una mujer organizada y… Hoy no voy a hablar de la diferencia que hay entre organizar y ordenar, aunque podría. Simplemente mi objetivo es intentar tranquilizar a todas aquellas personas a las que se las tacha de desordenadas. ¡Tenemos solución!
Según expertos en organización, como la coach Sara Domínguez, hay dos tipos de personas: los organizadores visuales (necesitan tener todo a mano) y los organizadores ocultos (les molesta el “ruido” visual, superficies limpias). Y cada uno de ellos puede ser microorganizador (ordena en pequeñas categorías, le gusta los cajoncitos y las etiquetas) o macroorganizador (piensa en la foto grande: usa cestas, cajas, etc.) En otras palabras, hay cuatro estilos de organizar. Si no organizas tu casa acorde a tu personalidad, tu estilo de vida y teniendo en cuenta los estilos de orden de las personas con las que convives, tu casa no va a durar mucho tiempo ordenada. NO significa que seas una persona desordenada, tan solo estás siguiendo un método que no se adapta a ti y a tus circunstancias. Esta última reflexión ha sonado muy a Ortega y Gasset, pero es que también en este ámbito de la vida: No existe separación hombre y mundo sino coexistencia. No se da el uno sin el otro. Conoce a ambas partes.
Me resulta chocante que en la red de redes a la hora de lanzar consejos acerca del orden, estos apenas se limitan a los objetos y enseres que habitan en tu hogar. Puede porque cuando traspasa a otros ámbitos se habla de personas caóticas. Entonces, desordenado es un calificativo que se queda corto. Si consideramos que ser ordenado va más allá de tener despejado de trastos el salón, la cocina o el despacho, me gusta calificarlo como una virtud. Como tal se adquiere y se trabaja a base de dedicación, lo que implica paciencia y tiempo. Los psicólogos apuntan beneficios en tres esferas de la dimensión humana:
• La cognitiva:
◦ Otorga estabilidad mental.
◦ Ayuda a clarificar las ideas.
◦ Favorece la capacidad de concentración.
◦ Facilita a la memoria a trabajar con una mayor eficiencia.
• La emocional:
◦ Reduce los niveles de estrés y ansiedad.
◦ Otorga sensación de control.
• La conductual:
◦ Ayuda a la persona a focalizarse en la tarea presente.
◦ Consigue optimizar el tiempo.
¿Cómo conseguir ser una persona ordenada/organizada? Primero necesitas conocer qué tipo de persona eres sin olvidar a los conviven contigo. Y por supuesto tener ganas de mejorar. Hay que dotar de sentido este aprendizaje para que se pueda adquirir el hábito. Este hábito debe ser creativo, abierto a posibilidades diversas de organización del propio comportamiento.
No sé si tengo autoridad para dar consejos para ayudarte a ser una persona ordenada, pero… siguiendo el método KonMari:
• No te centres en desprenderte de lo que no es útil, sino en conservar aquello que te sigue aportando felicidad o utilidad en tu vida: guarda las cosas que hablan a tu corazón, desechando todo lo que ha vivido más allá de su propósito. Además, desprender no es sinónimo de tirar. ¡Recuerda la 2ª de las 3R!, siempre puede haber alguien que las puede aprovechar. Como última instancia al Punto Limpio.
• Después de esa limpieza, otorga un lugar para cada cosa teniendo en cuenta tu estilo de orden.
• Una vez lo uses devuélvelo a su lugar. No aplaces esta tarea. No acumules.
• Si las personas con las que convives tienen estilos diferentes de orden, llega a acuerdos.
Y para terminar te animo a que leas lo que dicen los estudiosos del Feng Shui acerca del orden, mejor dicho, desorden. Aseguran que el desorden tiene diferentes significados, dependiendo del lugar en donde se acumule:
• En la entrada de la casa significa temor a relacionarte con otras personas.
• En la cocina significa fragilidad emocional y resentimiento.
• Amontonados en los armarios significa dificultad para analizar y controlar sentimientos.
• En el escritorio o el sitio de trabajo significa miedo, frustración y necesidad de control sobre las situaciones.
• En el garaje implica temor a lo nuevo y falta de destreza para actualizarse.
• Etc.
No sigo con la lista, espero ya haberte convencido a conocer tu estilo de orden y ponerte manos a la obra.
Aunque soy de las que creen que: El orden no es sinónimo de limpieza y el desorden no es sinónimo de caos. Y que las personas creativas suelen ser desordenadas, te dejo, me voy a poner en práctica alguno de esos consejos. Una va cumpliendo años y como decía una tía abuela: «Hay que dejar siempre las cosas en el mismo lugar, ¡no sabes el tiempo que ahorras en las búsquedas!»

