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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Miércoles, 01 de Marzo de 2023
Francisco Martínez Ruiz

Día mundial de mi cumplido

 

Desde el año 2000, y todos los uno de marzo, se celebra el Día Mundial del Cumplido, que tuvo su origen en los Países Bajos.


Casi todas las fechas  que  celebran días mundiales tienen un propósito comercial (Día del Padre, de la Madre, San Valentín, etc.) o bien, directamente, se refieren a cuestiones próximas a lo patológico, como el Día del Retrete (sorprendentemente promovido por la ONU en relación a las políticas sanitarias en el tercer mundo..), o los Días Mundiales del Pelo, o del Pene. Y así una larga lista.


Pero este Día del Cumplido sí puede llamar nuestra atención por tres motivos al menos. El primero porque no integra ningún propósito comercial y por tanto es gratis. El segundo porque puede proporcionarnos un estímulo -sin llegar a ser unos primaveras– para manifestar nuestro aprecio a alguien o elogiar algún aspecto de su personalidad. 


El tercero, porque normalmente este gesto, esas palabras, sientan bien tanto a la persona que formula el cumplido, como a la que lo recibe si ésta última se encuentra en razonables condiciones mentales. De modo que este simple detalle logra un impacto 360º; se trata en fin de una acción holística al alcance de todos los bolsillos.


Dicho esto, se trata de seleccionar al destinatario. En mi opinión habría que descartar a los que carecen de legitimación pasiva para recibir un detalle así, por razones probadas de lo que podríamos denominar una dilatada trayectoria de mala leche probada. Estos no lo merecen. 


[Img #96250]Pero sí podemos dirigir nuestra elección hacia aquellos a los que frecuentemente tratamos, nos dejan un inasible poso de buenas sensaciones, pero a los que nunca hemos llegado a manifestar expresa e inequívocamente nuestro aprecio, sin que sea posible resumir el porqué de tal aprecio, el cuándo se forjó, y el cómo ha ido calando en nuestros sentimientos.


Si nos detenemos un momento, de seguro nos vendrán a la cabeza algunos supuestos. Tras los obligados descartes, yo quiero dedicar este día, con su correspondiente cumplido a  dos personas con las que he coincidido muchas horas en aproximadamente los dos últimos años en un contexto absolutamente novedoso para mí, cual es el canino. 


Bien por las mañanas de los días inhábiles, bien algunas tardes de los hábiles, bien con frío o con calor, he tenido la satisfacción de abordar con ellos prácticamente todos los temas que ocupan la agenda de un adulto ya carlanco, esto es, un senior. Siempre con sonrisas e inteligente humor de por medio. 


Siempre con un trato agradable, respetuoso, educado, y siempre sin estar nunca de acuerdo en algunos temas relativos a la historia de las ideas. Pero en cada tenida he aprendido mucho, inadvertidamente. Del mismo modo que he aprendido a ver como me apreciaban, contra todo pronóstico inicial. Y de como yo también los he ido apreciando, convirtiendo esa costumbre de la cita casi diaria en el mejor antídoto de la rutina.


Son muy distintos. Enormemente diferentes. Creen lo menos posible, pero no llegan a ser herejes. Y obedecen lo menos posible, sin llegar a ser rebeldes, como escribía Cesare Pavese. Son por tanto auténticos y ya en edad adulta, o más que adulta, se han convertido en un buen par de dos. 


Son Alejandro y  Rubén. Ya era hora y día  de que les dedicara esta verdad. En formato de cumplido. 

 

Pd:

Dedicado a mis cofrades caninos Alejandro García y Rubén Darío Torres

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