El turismo puede ser uno de los motores del crecimiento económico de la Región, si bien con escaso margen
Todas las comunidades autónomas se desacelerarán en 2023 como consecuencia del impacto de la inflación en la capacidad de compra de las familias, en un contexto de incertidumbre global y de subida de los tipos de interés, así lo valora la Fundación de Cajas de Ahorros, Funcas. A pesar de ello, y tras la intensa recuperación de 2022, diez regiones habrán recuperado ya este año el nivel de PIB previo a la pandemia. Andalucía, Comunidad Valenciana, Madrid, País Vasco y La Rioja se sumarán a las cinco que ya consiguieron este hito el año pasado -Aragón, Castilla-La Mancha, Galicia, Murcia y Navarra-. Por su parte, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Extremadura aún se mantendrán por debajo del nivel de actividad registrado en 2019.
Respecto a la Región, Funcas destaca que Murcia creció en 2022 un 5%, con lo que se convirtió en una de las cinco regiones que ya habrían recuperado el nivel de actividad de 2019. Para 2023 se espera un crecimiento del PIB del 0,9%, por debajo de la media nacional, por el escaso peso de los bienes de equipo -el sector más favorecido por la inversión generada por los fondos europeos-; la fuerte presencia de los bienes de consumo, cuya evolución acusará el debilitamiento del gasto de los hogares; y una contribución del sector de refino, muy importante en esta región, inferior al año pasado. El sector servicios, dada su estructura, tampoco se verá especialmente favorecido por el impacto de los fondos europeos. El principal motor de Murcia en 2023 sería el margen de crecimiento en el turismo. En cuanto al mercado laboral, la tasa de desempleo bajaría hasta el 13,1%. En Murcia la tasa de inflación media en 2022 fue del 8,8%, cuatro décimas más que la media, diferencial que procedió de los alimentos y, especialmente, de los bienes industriales.
El director general de Funcas, Carlos Ocaña, y el director de Coyuntura y Estadística, Raymond Torres, sostienen que el principal motor del crecimiento procederá del estímulo de los fondos europeos y de la normalización total de la actividad turística. El tirón del turismo debería ser especialmente favorable para Baleares y Canarias, que registrarán las mayores tasas de crecimiento (3,3% y 2,2%, respectivamente), así como en menor medida para Andalucía (1,3%) y Galicia (1,2%).
En cuanto al efecto de los fondos europeos, las comunidades con más presencia de la industria de bienes de equipo y servicios avanzados a empresas, como Cataluña, Madrid, Navarra y País Vasco, podrían resultar las más beneficiadas, no por el reparto territorial de los fondos sino por el potencial de aprovechamiento de estos estímulos por parte del tejido empresarial de las diferentes regiones. Las cuatro crecerán el 1,4%. Por otro lado, también existe un importante margen de recuperación del sector del automóvil en Castilla y León y Comunidad Valenciana.
La tasa de paro seguirá descendiendo en todas las comunidades autónomas. El buen comportamiento del mercado laboral, con un incremento generalizado de la afiliación a la Seguridad Social y una reducción de la tasa de temporalidad, ha permitido que la tasa de desempleo en términos de EPA se sitúe por debajo de los niveles anteriores a la pandemia en todas las regiones, salvo Madrid y Navarra, donde ya era relativamente bajo. En algunos casos, como en las comunidades del valle del Ebro, se ha situado por debajo del doble dígito. La tendencia a la reducción del paro ha sido más pronunciada en las comunidades con más desempleo, como Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura, de modo que se ha producido una convergencia por primera vez desde el estallido de la crisis financiera.

