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ENTRE TÚ Y YO

"No viajamos para escapar de la vida, viajamos para que la vida no se nos escape”

Lola Iniesta Viernes, 10 de Marzo de 2023 Tiempo de lectura:

 

Hay muchas maneras de viajar hoy en día, además de la de coger las maletas y recorrer millas. Una de ellas se la debemos a Miguel Ángel Tobías por ser el artífice de “Españoles en el Mundo” y acercarnos desde el salón de casa a todos los rincones de nuestro planeta tierra. La otra tiene que ver con la tematización de parques o locales que tan de moda se están poniendo en nuestro país. Y aunque no es lo mismo, porque nada puede sustituir a nuestra propia experiencia visual y sensorial allende los mares, sirve para situarnos o para traernos recuerdos como me sucedió a mí. 


El finde pasado, con unas amigas, fuimos a “brunchear” en Valencia a un Restaurante temático. Ni que decir tiene que cuesta más conseguir mesa en estos sitios que una plaza de funcionario en el Ayuntamiento. Pero lo conseguimos ¡aunque fuera a las 11 de la mañana! El lugar en cuestión se llamaba “Voltereta Bali” y me transportó a aquella bella isla que pude conocer allá por 1993, en la última parte de mi viaje de novios.

 

Bali es una isla de Indonesia conocida como la Isla de los Dioses. Destacan las frondosas montañas volcánicas, sus elaborados y cuidados templos, los icónicos arrozales, las playas y los arrecifes de coral. Es una isla donde se respira paz, de hecho, es famosa por sus lugares de retiro para el yoga y la meditación.

 

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Indonesia es el país con la mayor población musulmana del mundo, pero la isla de Bali es una excepción, aquí la religión mayoritaria es el hinduismo. Esta religión llegó desde la India a Java a través de los comerciantes y de allí a la isla vecina de Bali.


Yo llegué confundida a aquel recóndito paraíso. Entonces no existía internet para informarte antes de viajar, tan solo, con suerte, las guías de El País Aguilar. Me documenté sobre la primera parte de mi viaje conocido como “Estrellas de Oriente” que eran Bangkok y Singapur, pero me relajé con Bali, pensando que era una isla a la que llegaba a descansar y a disfrutar del hotel y sus instalaciones ¡Ilusa de mí! Sólo un dato inabarcable: cerca de 20.000 templos se pueden visitar. Preciosos. Detallados, coloridos y dedicados a la práctica del hinduismo.

 

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Podrás encontrarlos en cualquier parte de la isla. En el interior de la selva o a orillas del mar y casi siempre abiertos al público lo que te permitirá admirar su arquitectura y belleza. Lo único que el balinés pide es que se respeten sus normas y costumbres locales.


Empieza por Kintamani. Este distrito situado al noroeste de la isla está situado bajo la caldera del Monte Batur, el segundo volcán más activo de Bali, montaña sagrada para los balineses y desde donde se pueden contemplar los amaneceres más espectaculares de la isla. Aparte de este volcán, también tendrás magníficas vistas del Lago Batur. 

 

Continua tu descubrimiento visitando el templo de Besakih, templo madre. Es el más importante, más grande y más sagrado del hinduismo balinés. Si algo me llamó la atención fueron los cientos de ofrendas depositadas por todos sitios. Estas ofrendas balinesas son un regalo diario que se les hace a los espíritus para asegurar buena salud, felicidad y prosperidad y suelen estar compuestas por flores y algo de comida. En balinés, se llaman Canang Sari. Canang es una pequeña canasta de hoja de palma y Sari se traduce como esencia. También destacaría la cantidad de monos. Muchos, rápidos y veloces. Te quedabas sin la botella de agua al menor descuido.

 

Como es imposible visitar todos los templos, te diré que además del templo madre hay otro que no te puedes perder. Vete allí a ver el atardecer y descúbrelo antes de que suba la marea. No te arrepentirás. Se trata del Templo de Tanah Lot. Su traducción, Pura Luhur Tanah Lot (en indonesio) sería “Templo de la Tierra en medio del Mar”. Es una formación rocosa cuya edificación se construyó encima de esta hace más de 500 años por un sacerdote javanés y que forma parte de la mitología balinesa. Una de sus imágenes icónicas e inolvidables para ti será si ves “colarse” el sol y perderse en el horizonte.

 

Conoce su ajetreada capital, Denpasar. Visita el pintoresco y bohemio pueblo de Ubud y si eres de playas y de surf no te pierdas Kuta. Seguro que estarás alojado como buen turista en algún maravilloso hotel de Nusa Dua, zona que los balineses conocen como “dólar island” y que cuenta con extensas y paradisíacas playas.
Disfruta de su exquisita gastronomía, mezcla de técnicas e influencias culinarias de todo el mundo, concretamente de Malasia, China, el sur de la India y Europa. Los platos balineses siempre son servidos con unas presentaciones exquisitas. Las comidas suelen estar acompañadas de algunos sabores y especias fuertes, como por ejemplo el jengibre fresco, el tamarindo, la cúrcuma y el picante de chiles crudos. Típicos condimentos son el ajo, la leche de coco, la pasta de gambas y el azúcar de palma. La base de su alimentación es el arroz, la pasta, el pescado, el marisco, las verduras y la carne de cerdo, pato o pollo. Probad el Nasi Goreng (arroz frito) y el Mie Goreng (fideos asados) y no se os olvidará su rico sabor. ¡Qué recuerdos! Prueba todas las frutas a cuál más rara pero más exquisita. Come en un restaurante de bambú con música balinesa en directo y vistas a los arrozales. Disfruta y relájate. 

 

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Acércate a regatear en los mercadillos. Compra vestidos o pantalones de Batik. Un tejido teñido artesanalmente muy colorido y que antiguamente sólo podía adquirir la aristocracia de la isla. Compra máscaras de madera talladas con decoración autóctona. Compra muñecas balinesas móviles de cualquier tamaño.


Podrás sorprenderte con mil cosas en este trozo de paraíso en la tierra, pero nada te sorprenderá más que la hospitalidad y el cariño de sus habitantes. Dicen que “no es más feliz quien más tiene, sino el que menos necesita” y a ellos se les ve felices de verdad, de corazón y de espíritu. Risueños. Sin envidiar nada de la última tecnología que tú puedas mostrarles. Les encanta que les hagas fotos, vídeos, se ríen de los calvos porque allí no hay jajaja, se ríen de todo y por todo.

 

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Siempre recordaré la frase que me dijo una española, directora del hotel donde nos alojamos allá por 1993: “Tienen la sonrisa que nosotros hemos perdido”.


Puedes ir a un restaurante temático ¡y bienvenido sea! … o ver todos los programas de “callejeros viajeros”, todo suma y enriquece, pero si puedes viaja al lugar y masca su esencia…hazme caso, viaja para que la vida no se te escape.

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