El encarecimiento de los precios de la alimentación volvió a marcar récord
El Instituto Nacional de Estadística publica este martes el dato oficial de la inflación del mes de febrero, que se situó en el 6% en tasa anual, una décima más que en enero; si bien la confirmación del IPC de este mes es una décima menos que el dato adelantado por el propio INE. En cuanto a la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, sube al 7,6%, una décima más que en enero y la más alta desde diciembre de 1986.
La variación mensual del IPC fue del 0,9%.
La Región de Murcia, con una inflación del 6,6%, se mantiene como una de las regiones españolas con el mayor encarecimiento de los precios. Este índice, además, supera en tres décimas el registrado en enero.
El grupo de Alimentos y bebidas no alcohólicas es el que más influye en la subida de los precios, con una tasa del 16,6%, más de un punto por encima de la del mes anterior. Destaca en este grupo el aumento de los precios de las legumbres y hortalizas, cuyos precios suben más que el año pasado, la carne, que incrementa su precio frente a la disminución en 2022, y el pescado y marisco, cuyos precios disminuyen menos que el año pasado.
En cuanto a Ocio y cultura, la variación anual fue del 3,2%, siete décimas por encima de la registrada en enero, se debe al aumento de los precios de los paquetes turísticos, mayor que el registrado en febrero de 2022.
La tasa anual del IPC aumenta en febrero respecto a enero en 10 comunidades autónomas, disminuye en tres y se mantiene estable en las cuatro restantes.
Los mayores incrementos se producen en Canarias (con un aumento de 0,5 puntos), Cantabria (de 0,4 puntos), y Andalucía, Islas Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y La Rioja (todas ellas con subidas de 0,3 puntos).
Por su parte, la tasa anual baja 0,9 puntos respecto a enero en Extremadura, y 0,1 puntos en Comunidad de Madrid y Navarra.
Desde la patronal Croem se reconoce que la inflación regional mantiene tasas elevadas en los primeros meses de 2023, motivado en parte por el repunte de la inflación subyacente y de los precios de algunos productos básicos. Una dinámica que se torna inquietante debido al aumento del diferencial que se está alcanzando respecto a la inflación nacional. Bajo este escenario se puede apreciar como las actuaciones aprobadas por el gobierno distan de tener el impacto deseado, por lo que se precisaría de una batería de medidas de choque adicionales.

