Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

La vida en la ciudad

Manuel Menárguez Lunes, 20 de Marzo de 2023 Tiempo de lectura:

 

La contemplamos desde la distancia como el viento abandonando las calles, como el ruido de los autobuses que dejamos en las aceras. La contaminación desde una ventana distante, nos sorprende y saluda, jugando entre nosotros, sin sonreír. Las hojas que van cayendo suaves, sin propósito, entre el tráfico atropellado, curiosas, se esparcen veloces como el pensamiento cuando son transportadas por el desplazado aire de una motocicleta que, rápida, dispersa los sonidos y va dejando una estela de fuerte olor a gasolina, sometiéndonos ocasionalmente a respirarlo.


Insignificantes ciudadanos, obligándonos a volver constantemente sobre nosotros mismos. Somos un colectivo cómplice y, dramáticamente abordamos una trayectoria inútil, en la que amenazados por todas partes vamos reduciéndonos a nuestra propia sombra.


Cada día, cada hora, compartimos con otros sufridos compañeros que, discurriendo por las aceras codo a codo, somos vulnerados por mensajes hostiles, esculpidos en el aire contaminado que nos rodea. Humos transmitidos sin límite, que vamos absorbiendo progresivamente; gas incoloro e inodoro, agravando nuestra respiración.


Vivimos siempre con la esperanza de volver a la niñez para cambiar las cosas, imposible sueño, pero podemos empezar a cambiar nuestra realidad y así conseguir un mejor futuro.


La ausencia de silencios crea unos códigos en el vacío, son mensajes que, con el movimiento incesante, nos van dejando una estela de información inabarcable que ingenuamente llamamos ciudad. 


Se van depositando noticias en nuestros receptores para que consumamos lo que graciosamente nos ofrecen. Es un proceso que parece ingrávido, pero que nos transforma y sin resistencia nos obliga a realizar una acción. Somos náufragos en nuestro propio entorno, en nuestro barrio, reducidos a seguir girando sobre las olas de nuestra calle; sumisos, adictos y desplazados, somos sometidos a unas actuaciones que se empeñan en marcarnos.

 

“Busca la libertad, don tan preciado como sabe quién por ella da la vida” 
                       Dante  Alighieri (1265-1321)

 

[Img #96603]

 

Está a punto de comenzar la primavera. A pesar de la lluvia y de ser el día más frio de los últimos diez años, los adictos al cambio climático guardan silencio. Mojadas ruinas en silencio observan nuestro devenir húmedo. Taciturnos y sombríos, nos aceleramos por llegar a ninguna parte, fingiendo que no nos importa mojarnos.


A quince minutos de sueño en la ciudad, de paisajes continuos e imprecisos a causa de la velocidad de las bicicletas. Y frente a nosotros una engañosa perspectiva, transitada solo por un viento incomprendido. Nos desplazamos ajenos por las avenidas que nos dicen que no estamos solos, explorando la multiculturalidad, compartiendo unos metros con una paloma que vuela a ras del suelo, aleteando a nuestro oído y aterrizando temerariamente en nuestros silenciosos pies.  En el jardín, somos medidos como un dato, sin diferencia nos relocalizan. 


Nuestras ciudades se vuelven hacía el crono-urbanismo, que mide por minutos el ritmo de nuestra vida.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.