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ENTRE TÚ Y YO

Solo la música tiene…

María José Bataller Miércoles, 22 de Marzo de 2023 Tiempo de lectura:

 

Solo la música tiene la legitimidad para acabar con el silencio. Cita que apareció en una de mis lecturas — en ‘Alegría’, novela de Manuel Vilas— y que atesoré en uno de mis cuadernos. Como tesoro que se precie de vez en cuando lo rescato, lo observo y me cuestiono si sigue teniendo ese valor que le otorgué. Mi opinión cambia si esa música ha sido elegida por mí o me viene impuesta. 


¿Cuándo, cómo o por qué un sonido se convierte en ruido? Cuando sientes que es una fuerza hostil que está allí para acabar contigo, podría ser mi respuesta. Pero, no es solo el ruido lo que nos molesta, es lo que este significa. Falta de educación, civismo, empatía, respeto…, que tiene su origen en ese egoísmo tan común en nuestros días. 


Llegado a este párrafo ya habrás adivinado que el tema de hoy es el SILENCIO, sí, sí en mayúsculas y en negrita. Entendido este como algo más que la ausencia de ruido. Ese que nos resulta tan difícil de soportar, quizás porque en él resuena lo que uno es. Si conseguimos valorar lo que nos aporta ese silencio, poco a poco nos llevaremos bien con él. Y es que en el silencio hay perdón, hay disolución de todas las agresiones cometidas contra mí y por mí.  


Seguro que has leído o escuchado que la exposición a la contaminación acústica de nuestras ciudades es excesiva. Los expertos dicen que este exceso es la causa de una presión arterial elevada, problemas de audición y sueño, enfermedades cardiovasculares, estrés y algún que otro problema físico que ahora no recuerdo —no me llevo bien con las enfermedades, incluso hablar de ellas me pone enferma—. Lo que si tengo comprobado es que el ruido merma mi capacidad de concentración y me convierte en una persona irascible.


Como ya he dicho, mi definición de SILENCIO va más allá de la ausencia de ruido. No solo hay que evitar el exceso de decibelios y sus posibles perjuicios, sino también aprovechar los beneficios del silencio. En los últimos años, varios estudios han comprobado que pasar periodos en el mayor silencio posible ofrece numerosas ventajas:


    • Relaja y reduce el estrés


Las variables que tuvieron en cuenta los investigadores para medir la relajación fueron: el ritmo de la respiración, la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Si cuando se está en silencio es baja, todos estos valores se redujeron más al interrumpirse la música. Dicho con otras palabras, el efecto positivo se produce por el contraste con el sonido, no necesariamente ruido.


    • Mejora la calidad del sueño

 

    • Ayuda a la creación de neuronas nuevas


Un estudio realizado por científicos alemanes quería probar si los estímulos auditivos podían contribuir al nacimiento de nuevas neuronas. La investigación demostró que el silencio era el único estímulo que produjo un resultado duradero —los sonidos generaban efectos de corto plazo—. Un periodo de silencio diario favorecía el desarrollo de células nuevas en el área del cerebro vinculada con la memoria y la gestión de las emociones.


    • Favorece la autorreflexión y la creatividad


El silencio lleva a la introspección, clave para ordenar las ideas, revisar los errores, entender sus causas y buscar formas para no repetirlos. Y también aumenta la creatividad y productividad. 


Por todo lo dicho, aprende a cerrar los ojos y a sentarte sin hacer nada. Ya sé que es una de las actividades más elementales y a la vez más difícil, pero es muy recomendable. Si te cuesta tener al silencio como compañero de viaje, propicia la situación.


    • Empieza desconectando o al menos silenciado los dispositivos digitales. No estar pendiente de ellos es clave para gozar de los beneficios del silencio.

 

    • Aléjate del tráfico y fuentes de ruido. Da un paseo por las afueras de la ciudad, mejor por la naturaleza, y podrás disfrutar de ese silencio sonoro que relaja y armoniza.


 
    • Visita lugares silenciosos: museos, bibliotecas, iglesias…

 

    • Usa tapones para los oídos o auriculares cuando no te puedas aislar en tu propia casa — v.g. hay unas obras cercanas—.

 

Consciente de los beneficios del silencio, reconozco que hay algunos que me molestan: el obstinado, el que se estira, el que me habla de decepción o lo que es peor indiferencia.


Siempre se ha dicho que nadie es dueño de sus palabras, solo de sus silencios. Así pues, es momento de callarse. Siento “haber hablado” tanto sobre el SILENCIO. Este se merecía menos palabras y más música, esa que nos gusta porque nos anima, nos llena de creatividad, nos tranquiliza, nos hace bailar…
 

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