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“Indignaos” versus indefensos

[Img #12541]En solo cuatro días hemos tenido, esta semana, en distintos puntos de España, una bonita muestra de en qué degeneran la ilusión, la utopía, las grandes palabras, los altos ideales, la poesía urbana cuando se deja en manos de quienes pretenden ser sus abanderados y únicos administradores; una normativa municipal (la convivencia se ampara en reglas) acababa con el acoso no sólo al alcalde de Madrid sino a su mujer, su perro y su domicilio; una convocatoria democrática de un democráticamente elegido legislativo era atacada en Barcelona por lo que creen tener la patente de la indignación, los que se arrogan dar cédula de demócrata, de progresista, de moderno…

No consigo distinguir en que se diferencia la actuación de los indignos (y no se me ha caído la “a” entre la “n” y la “o”) ciudadanos de la rasta y la roña de Barcelona de la de Tejero en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. En ambos casos se ha tratado de violentar la voluntad popular, la raíz misma de la democracia, atentando contra sus representantes. Y me da lo mismo que se utilice la metralleta y el tricornio que la pintura y el salivazo. No tiene ni medio pase.

Para mí, porque parece que para los responsables de la Seguridad nacional, empezando por su representante máximo, ya sabes, Alfredo, hay cosas –pero siempre las mismas, siempre de los mismos- que hay que comprender, hay que tolerar, hay que consentir.

Y resulta entonces que nos encontramos a una mayoría, silenciosa pero mayoría, en estado de indefensión, de abandono por quienes tienen la responsabilidad de evitar que se conculquen sus derechos y se pisoteen normas, reglas, leyes y demás soportes de la convivencia democrática por cuatro, que no son más, antidemócratas, anarquistas en la peor acepción del término y, ellos sí, fascistas, cuya concepción de los derechos y las opiniones es que ellos tienen y los demás no podemos tener.

El planteamiento se resume en uno de sus más celebrados lemas de la Puerta del Sol: "Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir". Pero, vamos a ver: independientemente de la lírica, que queda muy bonita pero no sirve a efectos de gestión de convivencia, ¿quién y por qué les impide soñar? ¡Si debe ser lo único gratis y estrictamente íntimo que nos queda, que no llega ahí ni Rubalcaba! Pero, además, ¿quién eres tú para amenazar mi derecho a dormir?, ¿desde qué autoridad? ¿Sólo porque gritas más y te lavas menos que yo? ¿Dónde está quien tiene delegada de mi condición de ciudadano los medios y la fuerza para defenderme de éste atropello? ¡Ah, que está de campaña electoral, usted perdone!

Sólo nos salvará el hecho incontestable de que los indefensos somos más; que hemos peleado mucho, silentes y todo, por tener esta democracia por la que ellos no han movido un dedo sino para amenazarla, insultarla y entorpecerla; y que cuando llegue el momento, ya sea en noviembre o en marzo, indefensos y todo, iremos con nuestra bayoneta de papel a una urna y desalojaremos a los indignos. Eso si no acaban antes entre ellos, porque los anarquistas tienen una dilatada tradición de enfrentamientos y aniquilación.

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