
El día 15 de abril se celebró el Día Mundial del Arte. La fecha conmemora el natalicio de uno de los mayores artistas de la humanidad: Leonardo Da Vinci.
En 2019, en la 40ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO, se proclamó el Día Mundial del Arte para promover el desarrollo, la difusión y la promoción del arte y además se destacó su vínculo con la salud. Tras numerosos estudios se determinó que el arte beneficia seriamente la salud.
El arte nos humaniza porque pertenece a nuestra propia esencia. Es una dimensión humana que nos permite relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. El lenguaje artístico nos ha permitido expresarnos incluso antes de crear el lenguaje verbal.
El arte es una de las formas más evolucionadas de la expresión humana. A través del arte el ser humano puede expresar su visión sobre aquello que le preocupa, le interesa o simplemente le parece bello, por medio de recursos plásticos, sonoros o lingüísticos.
Entre los muchos beneficios que ha detectado la ciencia sobre la práctica del arte desde edad temprana, las más importantes son:
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Desarrolla una sensibilidad que nos permite apreciar la vida.
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Ayuda al aumento de la concentración.
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Permite el desarrollo de estructuras de pensamiento mucho más complejas.
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Fomenta el desarrollo de la creatividad tanto individual como grupal.
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Promueve la tolerancia y el diálogo entre todos los pueblos del mundo.
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Aumenta la confianza y el auto concepto del individuo.
Hacer arte, en cualquiera de sus manifestaciones contribuye significativamente al bienestar psicológico. El arte nos ayuda a ver fuera lo que hay dentro. A través del arte plasmamos nuestro mundo interno. De esta manera podemos colocar las piezas del puzle y restablecer el orden. La obra artística permite al psicólogo y al paciente establecer un diálogo sobre lo que allí acontece. Se establece así una relación triangular dinámica restauradora. El paciente, observando su obra y acompañado por las preguntas del profesional se da cuenta de aspectos negados, reprimidos u olvidados.
El arte nos permite dibujar nuestro paisaje interior y convertirnos en observadores de nuestra propia obra. Somos al mismo tiempo el artista y el espectador. Es una situación única para vernos por dentro desde fuera.
El discurso mental lo tenemos muy aprendido. Tendemos a relatar y a relatarnos nuestras vivencias y nuestra historia en su conjunto de manera racional. Nos hacemos fuertes en la estructura mental para sostenernos emocionalmente. Esta trampa nos boicotea y nos lleva a repetir patrones una y otra vez. El arte abre canales a la expresión emocional y a discursos sin desarrollar. El arte es el camino de hacer visible lo invisible.
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Soledad Hernando Mendívil
Coordinadora del Grupo de Trabajo de Arteterapia del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia

