
El precio de la vivienda mantuvo en marzo la situación de estabilización de precios registrada en febrero, cuando la desaceleración de los últimos meses se tradujo en un estancamiento en la evolución del valor de la vivienda nueva y usada. Según el índice Tinsa IMIE General y Grandes Mercados, la variación entre febrero y marzo fue del 0,0%, y de un 6% por encima del nivel de marzo de 2022.
“La reducción del poder adquisitivo de los hogares, el encarecimiento de la financiación y el endurecimiento de los criterios de concesión de préstamos moderan la demanda, y las compraventas en los primeros meses del año retornan gradualmente a un volumen más cercano, pero aún superior, a la media histórica”, apunta Cristina Arias, directora del Servicio de Estudios de Tinsa.
Esta menor actividad limita el recorrido de los precios, lo que se traduce en una desaceleración gradual de la tasa de crecimiento interanual. La tendencia a la estabilización se refleja en todas las zonas, con pequeños ajustes a la baja en ‘Costa Mediterránea’ y crecimientos en el grupo ‘Islas’, en ambos casos menos intensos que el mes anterior y más cercanos al 0%.
Las ‘Capitales y Grandes Ciudades’ no registraron cambios en el precio de la vivienda respecto a febrero. También las ‘Áreas Metropolitanas’ y los municipios de menor tamaño y del interior peninsular (‘Resto de municipios’) se mantuvieron estabilizados, con una ligera variación del +0,2% y del -0,2%, respectivamente. La costa mediterránea protagonizó el mayor ajuste en tasa mensual en marzo (-0,6%), mientras que los territorios insulares destacaron en el lado de los avances (+0,7%), aunque más moderado que el mes anterior.
En tasa interanual, las ‘Áreas Metropolitanas’ (+8,2%) y las ‘Capitales y grandes ciudades’ (6,1%) mantienen las mayores diferencias de valor respecto al mismo mes del año anterior. Por debajo de la media nacional, la vivienda nueva y usada en ‘Resto de municipios’ era en marzo un 5,1% más cara que un año antes. Las islas muestran un incremento interanual del 4%, mientras que en la costa mediterránea la vivienda está un 2,7% por encima de marzo de 2022.
Pese al freno, el mercado residencial sigue registrando actividad. “El empleo general continúa manteniéndose y contribuye a sostener la solvencia de los hogares, a la par que cerca de la mitad de las compraventas continúan financiándose sin hipoteca, de manera que la vivienda continúa canalizando ahorros en un entorno de incertidumbre económica”, afirma Arias.

