
Somos pequeños seres que giramos en torno a un mundo el cual creemos inalcanzable pero que sin embargo, podemos dirigirlo más de lo que imaginamos. Tenemos a nuestro alcance un arma muy poderosa: la energía. Esta se mueve en el trabajo, en la escuela y como consecuencia, envuelve la vida. Recuerdo como en mis clases de baile, cada vez que una de nosotras comenzaba a flojear y alguien más la seguía, ya todo iba en decadencia. Esto es debido a que esta fuerza magnética retroalimenta unos a otros, tanto cuando hay un clima enérgico y vital como cuando las personas se encuentran desanimadas y angustiadas. La energía no puede ser movida si no por nuestra mente. En consecuencia a como percibamos las cosas, estaremos manifestando un tipo de energía u otro y entonces será cuando atraigamos una determinada situación. Nuestro subconsciente rige los miedos, al obsesionarnos con ellos, en menos que canta un gallo, la vida nos habrá sorprendido con aquello a lo que más temíamos. Está comprobado como aquello en lo que ponemos nuestro foco de energía, acaba haciéndose realidad. Es por ello que tanta gente hable de manifestar hoy en día. Eso sí, al centrarnos en algo que queremos llevándolo por el camino de la ansiedad, lo único que haremos será alejarlo. La solución a esto es el desapego.
A todo esto, ¿Nunca te has parado a pensar como justo cuando una persona que estaba sufriendo y comienza a sentirse mejor, de repente su vida se llena de noticias inesperadas y asombrosas? Eso es debido a que irradia una nueva energía. Debes entender que eres el dueño de tu propio destino. Si quieres aprender a manejar tus pensamientos y por tanto poco a poco lo que te acontece, debes empezar por reprogramar el subconsciente. Aquello que tenemos adquirido tan internamente, acaba chocando con los seres humanos de frente. Todo lo que dices y piensas afecta en tu modo de vivir, en lo que sucede a tu alrededor. Prueba a sentirte la persona con más suerte del mundo, aunque al principio lo veas algo absurdo, y verás como no falla. Cada vez que te quejas, restas poder a que el universo, Dios, la energía o como tú quieras imaginarlo, te traiga lo que deseas.

