
Ya sé que mi blog se titula De paseo, por mi casa, pero ‘en ocasiones’ atravieso las puertas de mi dulce hogar. Si el motivo de salir de casa NO es pasear, hay una alta probabilidad de que acabe haciendo una cola. ¿Dónde? La más frecuente es en una caja de supermercado, seguida de la estación de autobuses y la que se forma para embarcar en un avión. En estos últimos años, he transformado estos momentos en maravillosas oportunidades para recoger ideas para artículos, como el que estás leyendo, o incluso para alguna escena de una novela. Y es que de un tiempo hasta parte en mi vida cotidiana no paro de ver material para un futuro libro. Y si esto fuera poco, he dejado de sufrir la maldición que reza: el que espera desespera.
Aclarado la primera parte del título de este artículo, pasaré a la segunda: SENTIDOS. ¿Cuál de los sentidos crees que entra en acción en estos momentos de avance lento y no siempre seguro que es una cola? Me atrevo a afirmar que es la VISTA y pegadita a esta el OÍDO. Si el OLFATO entra en escena, en mi caso, la experiencia suele ser desagradable. Y ya no digamos del TACTO; respecto al GUSTO, nunca he tenido el ‘gusto’ de conocerlo en estas situaciones.
Una de mis más fieles lectoras, mi gran amiga Caty, me propuso que escribiese sobre cómo se conoce a una persona según los artículos que deposita en la cinta de la caja de un supermercado. Hoy puede ser el momento indicado, ¿no te parece? Tenemos una cola y podemos elegir un sentido. El de la vista es el que más utilizo para dibujar el perfil del consumidor o, al menos, comprador. En qué me fijo:
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Colocación: ¿lo deposita con orden o los amontona?
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¿Marcas blancas vs marcas reconocidas?
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¿Cómo está envasado? ¿plástico, papel, vidrio o ha traído uno varios túperes?
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¿Comida procesada? Si hay en demasía, puede ser que no disponga de tiempo para cocinar o que le falta habilidades para este menester.
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¿Producto fresco nos habla de dieta mediterránea? El que no compre, no siempre significa que no consuma, a lo mejor elige el mercado de abastos o tiendas minoristas atendidas por profesionales del producto.
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¿Producto ecológico? No siempre queda a la vista el sello. Lo mismo pasa con el de comercio justo.
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¿Es alta la proporción de productos donde el azúcar es la protagonista?
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¿Qué bebidas compra y en qué tipo de envase? Si son botellas cómo las coloca.
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Si hay ofertas por fecha de consumo preferente cercana, probablemente ha leído mi post La comida no se tira.
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Si ha adquirido ofertas 3x2, me habla de una despensa espaciosa o no ha leído Una llamada al orden.
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Acaba cogiendo algo cercano a la caja, como caramelos y no le acompañe un/a niño/a.
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¿Ha traído bolsa o carrito? No, pide un montón de bolsas y se defiende diciendo que las va a utilizar para reciclar (perdón aquí he despertado al oído).
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Forma de pago: efectivo, tarjeta, smartphone…
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Es diligente a la hora de pagar porque sabe a cuánto asciende la suma sin hacer ningún cálculo.
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Paga en efectivo y rechaza los céntimos del cambio (vuelve a leer Mis 32 imanes para atraer…)
Todo ello me pone sobre la pista si se trata de una compra semanal o puntual, también me acerca al presupuesto que destina a alimentación (reconozco que a veces se cuelan productos de limpieza, pero…) y a la importancia que da a esta. Reconozco que no soy capaz de deducir el número de miembros que conforma la familia, tan solo a veces me atrevo a especular si vive solo y si esa noche va a tener invitado(s). Cotilleos aparte, otros signos que perfilan su personalidad son:
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¿Dobla la lista de la compra con sus tachones?
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¿Ayuda a otro cliente de mayor edad a colocar su compra?
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No se impacienta si el que está al inicio de la cola se demora con el pago, decide devolver artículos o charla con la cajera/o.
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Si su compra es grande, ¿ha dejado pasar a otro cliente que llevaba menos de tres artículos?
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Y a pesar de realizar una compra grande, no lleva carro ni pide entrega a domicilio. Entonces le haces alguna observación sobre el cuidado de su espalda, y te tranquiliza diciendo que tiene el coche aparcado cerca.
Respecto al cuarto punto, estoy volviendo a observar que los clientes de mi súper habitual han vuelto a las costumbres que adquirieron el verano del 2022 cuando las temperaturas alcanzaron máximos históricos al igual que la tarifa eléctrica. ¿A qué me refiero? Nadie tiene prisa por llegar a la caja registradora, si ya está en la cola y ve a otra persona con menos artículos que ella…, le ofrece su puesto y, aunque acompañado de un gracias, esta lo rechaza. No hay que ser muy avispado para concluir que quieren disfrutar de la temperatura perfecta el mayor tiempo posible sin que su bolsillo se resienta. Mientras recordaba esta situación la música de Donna Summer se instaló en mi cabeza, concretamente Hot Stuff, e inmediatamente conocí la razón. ¿Recuerdas la película The Full Monty? Aquella en que unos obreros en paro, mientras hacen cola para cobrar el subsidio de desempleo, se ponen a bailar a ritmo de esta canción. Os cuento en otro post si algún día los clientes de mi supermercado se ponen a bailar.
NOTA: La temperatura máxima alcanzada en Murcia la semana del 23 al 30 de abril ha sido de 36 ºC.

