
Hacer eficiente la gestión de los equipos es un reto al que se enfrentan todas las organizaciones. En un mundo donde cada vez se va más rápido, la eficiencia y la eficacia se convierten en variables que deben estar presentes en todos los proyectos que se ponen en marcha con el objetivo de conseguir la máxima productividad.
En España llevamos mucho tiempo con unos niveles muy mejorables en términos de productividad. Según datos de Eurostat, España se situó en 2022 a 16,5 puntos de la media de la eurozona de productividad laboral por hora trabajada y a 8,2 puntos de la media de los 27 países de la UE. Esto se traduce en una puntuación de 91,8 respecto al 100 que representa la media de la unión.
Existen múltiples variables para mejorar esa productividad, pero una de las que más impacto tiene en las organizaciones es la gestión eficiente de equipos.
Para conseguirla disponemos de herramientas “team centric”. Las metodologías team-centric son aquellas que ponen el enfoque en el equipo de trabajo y en cómo se relacionan y colaboran entre sí para lograr los objetivos del proyecto o del negocio en general apostando por la eficiencia y la eficacia.
Podemos identificar 4 principalmente:
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Agile: esta metodología se enfoca en la entrega rápida y frecuente de tareas, con el objetivo de adaptarse rápidamente a los cambios en el mercado y en las necesidades del cliente. Para lograr esto, el equipo de trabajo trabaja en ciclos cortos de desarrollo llamados sprints.
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Scrum: es una metodología que se utiliza dentro del marco Agile. El equipo de trabajo se organiza en roles específicos, como el Scrum Master, el Product Owner y el equipo de desarrollo, y se reúne regularmente para planificar, revisar y mejorar el trabajo realizado.
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Kanban: esta metodología se enfoca en la visualización del proceso de trabajo y en la mejora continua del flujo de trabajo. Se utiliza un tablero Kanban para visualizar el trabajo en progreso, y los miembros del equipo de trabajo se enfocan en limitar el trabajo en progreso y en mejorar el proceso para evitar cuellos de botella y mejorar la eficiencia.
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Lean: esta metodología se enfoca en la eliminación de desperdicios en el proceso de trabajo y en la mejora continua del proceso. El equipo de trabajo se enfoca en la entrega de valor al cliente, eliminando todo lo que no aporta valor al proceso de trabajo.
Si bien estas metodologías son útiles, por sí solas no son capaces de conseguir el objetivo marcado. Para ello, es necesario que dispongamos de un equipo bien preparado y estructurado y, sobre todo, bien dirigido.
Estamos inmersos en una importante crisis de talento en la que las empresas se esfuerzan por conseguir a los mejores. Debemos realizar una oferta atractiva para que ese talento se incorpore a nuestra organización. Un salario competitivo no es suficiente para atraerlo, debemos poner encima de la mesa un proyecto retador, flexibilidad, conciliación, compromiso, buen ambiente de trabajo, y liderazgo, mucho liderazgo.
Pero, no nos equivoquemos, tener a los mejores no te garantiza el éxito. De nada vale incorporar al mejor talento si no hay un liderazgo consolidado que saque lo mejor de cada uno. El mundo del fútbol es un claro ejemplo. De nada te sirve tener a Messi, Mbappé, Neymar si no hay un proyecto claro y un entrenador que sepa extraer el máximo de cada uno. El éxito depende de la eficiencia en la gestión del equipo.
Para conseguir esa eficiencia debemos trabajar 5 variables:
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Comunicación: La comunicación es esencial para un equipo exitoso. Los miembros del equipo deben comunicarse clara y regularmente para asegurarse de que todos estén alineados hacia el mismo objetivo.
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Cooperación: Los equipos exitosos tienen miembros que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para ayudar al equipo a alcanzar sus metas. Deben trabajar desde la complementariedad.
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Coordinación: Las personas del equipo entienden su papel y cómo su trabajo contribuye al éxito general del equipo.
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Compromiso: Hay que trabajar duro y dedicar tiempo y esfuerzo para alcanzar las metas. El éxito no es individual, el éxito es del equipo.
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Confianza: Hay que confiar en los demás para cumplir con las responsabilidades y para trabajar juntos de manera efectiva. Debemos generar un entorno donde todos los miembros se sientan cómodos expresando sus ideas y opiniones abiertamente.


