
Fluir, fluir, fluir, fluir, fluir, fluir… palabra que se repite constantemente como si de un mantra se tratara, pero sin entender realmente bien la profundidad de esta palabra.
Creemos que fluir es dejarnos llevar como si estuviéramos tumbadas boca arriba, con nuestra piel bronceándose al sol, en una playa paradisiaca, calmadas, movidas por las olas. Y cuando la marea aprieta, me relajo, respiro, suelto y la calma vuelve otra vez. Y en esa entrega llegaré a donde la vida decida, porque si mi amor, creemos que la vida decide.
¿Y tú dónde estás si eres la protagonista de esta novela?
Hoy vengo con energía de la Diosa Kali a que retomemos nuestro poder. Y creyendo que fluir es esa entrega completa donde somos movidas por la vida, es movernos por este mundo como niños y niñas pequeños. Y no queridos, eso no es fluir, es inmadurez. Es irresponsabilidad y desempoderamiento. Siento si no es agradable leer esto. Pero es necesario comprender que es fluir y recuperar las riendas de nuestra vida, porque tú eres la que rema hacía donde deseas, no las olas del mar o la vida la que te lleva hacían donde desees. Porque desde ahí es muy fácil decir que lo bueno ocurre por mí y lo ``malo´´ es mala suerte, cosa de la vida. Y no es que tú crees lo malo, pero echando la responsabilidad fuera no hallarás la paz.
El agua del río fluye, corre, por su cauce y cuando encuentra un obstáculo, no frena sin más. Pasito a pasito el agua se va acumulando y con las condiciones oportunas el agua se abre paso tras ese freno y continua hacía su desembocadura. Y se entrega al océano, la esencia del agua, la unión.
Eso es fluir, andar hacía donde deseamos y cuando encontramos un obstáculo, en vez de paralizarnos ante él, mirarlo con calma, observar atentamente y aprender que nos quiere mostrar, para desde ahí, alzar la vista, adelantar una pierna y continuar hacía nuestro destino deseado del alma. Fluir, no es entregar todo a la suerte de la vida, es no oponer resistencia a lo que la vida te pone por delante y comprender que tiene esa escena para nosotras. Y con esa enseñanza agrandarnos como una ola de la playa de Nazaret y abrirnos paso con esa grandeza que hemos adquirido.
Fluir realmente habla de un manejo de nuestras emociones, es sin duda alguna maestría emocional.
Fluir es aprender a adentrarse en los obstáculos para crecer con ellos.
Fluir es responsabilizarse de nuestra vida.
Fluir es remar a favor de donde deseamos ir.
Fluir es encontrar la calma ante el desafío para no hundirnos en la tormenta.
Fluir es movernos como adultos hacía nuestra evolución.
Fluir es adentrarnos en un nuevo nivel de conciencia.
Fluir es permitir que nuestras aguas internas se abran paso.
Encarnar el verdadero significado de fluir nos permitirá avanzar en nuestra vida pues estaremos siendo los que reman en nuestro día a día guiados por nuestra intuición.

